Por: José Emilio Cruz Luna

Valores mexicanos en la enseñanza de las artes marciales

Existen en las artes marciales, entre otras, el Karate, Yudo, Taekwondo, Haidong-Gumdo, Kung-fu y Karate Do. En la escuela Moo-duk-Kwan, de ciudad Sahagún, en Hidalgo, todos los alumnos deben practicar los siguientes valores: patriotismo, es decir amor al país; piedad filial, que es amor a los padres; cortesía, equivalente a aprender y comportarse de acuerdo con las reglas sociales y lealtad, que significa fidelidad a los mayores, maestros y semejantes con toda la voluntad del corazón para lograr el mejoramiento de la sociedad.

Estas alumnas y alumnos de Taekwondo en Ciudad Sahagún se esfuerzan diariamente en el Doyang de su maestro Heriberto Hernández Mejía, cinta negra, cuarto dan y fundador en esta disciplina, desde el año de 1986. Dentro de sus mayores logros está el haber obtenido el primer lugar con sus alumnos en el campeonato regional copa Instituto Mexicano Del Seguro Social durante catorce torneos.

Heriberto Hernández pertenece al Moo-Duk-Kwan del profesor Dai Won Moon, fundador de la mejor escuela de artes marciales en México, desde el año de 1969.

Este bonito deporte además de la enseñanza en la defensa cuerpo a cuerpo sin necesidad de armas cuenta con valores filosóficos de un profundo contenido. La lealtad es considerada como la gratitud y el amor que debemos a nuestro país, a nuestros padres, maestros, amigos y a nosotros mismos. La práctica de este arte marcial exige el cumplimiento de la fidelidad, el honor y la rectitud que nos convierte en seres humanos íntegros. La lealtad como el respeto son las más heróicas de las virtudes.

Con ellas aprendemos a valorar a nuestros semejantes reconociendo su experiencia y sabiduría. Solo aquellos que aprenden a respetar son merecedores de respeto.

Los estudiantes siempre están guiados por su maestro, quien los conduce por el camino de la conquista del propio ser, de la dualidad física y espiritual.

Con maestros como Heriberto Hernández, con verdadera vocación y lealtad, podemos afirmar plenamente convencidos, que siempre habrá estudiantes deseosos de modelar su naturaleza humana en la disciplina que ellos elijan.