Piedras Encimadas y Chignahuapan

Por: David Guevara

Viajando por la sierra mágica del estado de Puebla encontramos un hermoso lugar lleno de bosques, manantiales, y gente amable. Con un ambiente relajado, la zona de Chignahuapan es visitada por gente de la ciudad buscando tranquilidad. Sobre las montañas míticas encuentras muchos lugares que mantienen un modo de vida tradicional. En muchos campos hay magueyes alineados que producen una bebida tradicional conocida como pulque.

A cinco kilómetros de Chignauapan, situado al fondo de una verde cañada, brota un manantial de aguas azufrosas de 50ºC promedio. Desde tiempo atrás, las aguas termales han sido conocidas por sus cualidades curativas. En las fotos se puede apreciar el color de este precioso lugar.

De regreso a Chigna-huapan pueden adquirirse dos productos típicos: esferas navideñas y dulces de jamoncillo. Chignahuapan tiene muchos artesanos que fabrican productos variados. Hay muchos talleres de cerámica que producen ollas, vajillas, y cántaros para el agua, rojos como la tierra del lugar. Hay mucha dedicación, trabajo y calidad. A 135 Km. de la ciudad de Puebla se encuentra un misterioso lugar llamado, Valle de las Piedras Encimadas. En un clima húmedo, entre verdes pasturas, se pueden ver las gigantes piedras con extrañas formas. El clima y los elementos actuando por miles de años dieron la forma a las piedras. Hay piedras que tienen nombres populares otorgados por sus formas peculiares. Los misteriosos vientos pueden ser apreciados mejor a caballo.

La comida típica de este hermosa zona consiste de tlayuda, empanaditas de papa, barbacoa, y consomé de borrego. En realidad la gente sencilla de este lugar tiene mucho cariño por su tierra. Lamentablemente, ese estilo de vida se ve amenazado por proyectos de privatización y explotación de las áreas naturales. En conclusión Chignahuapan tiene una gran belleza y originalidad en este lado de México.

Fotografía: Yizzar Prieto