México del Norte • Jorge Mújica Murias

¿El patio de quién?

En un estilo que no veía desde los años ‘60, el director de la CIA, Porter J. Goss, dijo que México era el “patio trasero” de su país. Y como buen amo de casa, dijo que le preocupaba la situación de su patio. Nos imaginamos que preocupa que crezca la yerba (y no nos referimos a la de fumar) por todos lados.

De inmediato, diputados, senadores, Santiago Creel y hasta Heladio Ramírez López, presidente de la Confederación Nacional Campesina, pidieron, exigieron y demandaron al gobierno mexicano que protestara por la declaración. Lastima que a Fox no le dio tiempo de hacerlo en los 20 minutos que George W. Bush le concedió en el patio trasero de su rancho en Texas para arreglar el mundo. Ni chance le dio, porque igual que la migración, las protestas no estaban en la agenda de la Cumbre de Waco. Como quien dice, era así como “comes y te vas”.

La declaración de Porter Goss sí era parte de la agenda de Waco, porque se refería a la tan llevada y traída “porosidad de las fronteras estadunidenses”. El Jefe de Espías Gringos dijo que éste es un “serio problema”, y le agregó que “no sólo es en nuestra frontera sur. Es cualquier frontera”.

Para que entendamos bien, las fronteras de hoy día no tienen que ver con el territorio. De hecho, que yo me acuerde, la bárbara invasión a Irak se llevó a cabo por un “serio problema” de “seguridad nacional”, de manera que “la frontera” es cualquier lado que haga esquina con un gringo, y “el patio trasero” no necesariamente es trasero, sino delantero o lateral también, donde los gringos digan.

La realidad real

Quizá como Fox no pudo responder, la realidad se encargó de alguna manera de hacerlo por él. A los dos días de su declaración, se reveló que en México del Norte ya hay 10 millones 300,000 indocumentados, la mayoría de ellos mexicanos. El dato vino de una investigación del Centro Hispano Pew, un organismo privado de investigación. Es el mismo que dijo que un 87 por ciento de los mexicanos en Estados Unidos si queremos votar en el 2006.

Los indocumentados aumentaron en aproximadamente 23 por ciento en años, sobre un calculo de 2001 de que éramos 8.4 millones. Más o menos, equivale a 485,000 personas al año del 2000 al 2004. “Indocumentados”, dice el informe, son “inmigrantes que se encuentran ilegalmente en el país, que tienen visas caducadas o a los que violaron las condiciones de su admisión en otras formas”, e incluye algunos con autorizaciones legales como estatus de protección temporal y solicitudes de asilo.

De los indocumentados, los mexicanos somos cerca de 5.9 millones, un 57 por ciento, y otros 2.5 millones son compas latinoamericanos.

De ese dato se desprende otro, que los inmigrantes en México del Norte, legales o no, somos 35.7 millones de personas, que formamos parte del total de 42.7 millones de latinos.

Para verlo en numeritos, ahí les va: En Nueva York hay 2,160,554 latinos, o sea el 27 por ciento; 1,719,073 en Los Ángeles, 46.5 por ciento; 753,644 en Chicago, 26.0 por ciento; 730,865 en Houston, 37.4 por ciento; 671,394 en San Antonio, 58.7 por ciento; 449,972 en Phoenix, Arizona, 34.1 por ciento; 431,875 en El Paso, 76.6 por ciento; 422,587 en Dallas, 35.6 por ciento; 310,752 en San Diego, 25.4 por ciento; 269,989 en San Jose, 30.2 por ciento; 257,097 en Santa Ana, 76.1 por ciento; 238,351 en Miami, 65.8 por ciento; 204,543 en Hialeah, también Florida, 90.3 por ciento, 166,216 en Laredo, 94.1 por ciento; 128,928 en Philadelphia, 8.5 por ciento; 127,535 en Brownsville, 91.3 por ciento; 120,307 en el Este de Los Ángeles, 96.8 por ciento; 112,807 en Oxnard, también Califas, 66.2 por ciento; 85,427 en McAllen, 80.3 por ciento, y cerramos con El Monte, Califas, 83,945, 72.4 por ciento.

En resumen, que ni se apure Mr. Gross, ni tampoco Fox por no haber podido protestar. Aquí en el patio trasero de México y Latinoamérica, no estamos tan preocupados.