Llaman a Cumbre entre Sudamérica y África

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, de gira por África, hizo un llamado en favor de la celebración de una Cumbre entre los líderes africanos y sudamericanos para estrechar aún más las relaciones política y económicas entre ambos continentes.

Tanto Lula como su homólogo nigeriano Olusegun Obasanjo sostuvieron que es “necesario democratizar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a través de una mayor representación a nivel permanente y no permanente, sobre todo de África, América Latina y Asia”, según una declaración conjunta.

De otro lado, el mandatario brasileño anunció a la prensa que “el presidente nigeriano Olusegun Obasanjo consultará a los miembros de la Unión Africana para ver si es posible convocar una cumbre entre países sudamericanos y africanos”.

Obasanjo es el presidente de la Unión Africana y tanto Nigeria como Brasil son naciones con un importante potencial económico ­especialmente en energía­ en sus respectivos continentes.

Ambos países suscribieron un acuerdo bilateral en cooperación técnica en el sector agrícola.

Nigeria y Brasil son aliados en la campaña en la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que cesen los subsidios a la agricultura y a los productos agrícolas (integran el G20, de 20 países en vías de desarrollo), y ambos buscan un puesto en un eventual Consejo de Seguridad de la ONU ampliado.

Brasil importa de Nigeria principalmente petróleo, por un importe de 3.500 millones de dólares por año, mientras el total de sus exportaciones se sitúa sólo en unos 500 millones de dólares, indicó Lula.

Lula dijo que tanto América Latina como Africa han estado mirando demasiado hacia Estados Unidos y Europa para que los ayuden a desarrollar sus economías, y que ha llegado el momento de que los países en desarrollo trabajen juntos.

“Si el siglo XIX fue el siglo de Europa, el siglo XX fue el siglo de Estados Unidos. ¿Por qué el siglo XXI no puede ser el nuestro? Solo depende de nosotros y de si podemos creer en eso”, señaló.

En Brasil, gran parte de la población es originaria del occidente de Africa, -entre otros países, de Nigeria-, de donde comerciantes europeos llevaron esclavos cuyos descendientes han perpetuado en las costas brasileñas una serie de ritos que siguen teniendo mucho en común con los de Nigeria.