Crisis de agua, dicen expertos

Los enormes números que esconde la crisis mundial del agua son desalentadores: 1,100 millones de personas no tienen acceso al agua potable, lo cual genera enfermedades que matan a 3.1 millones de humanos cada año, y 1.7 millón de muertes podrían evitarse con mejores medidas de sanidad.

Sin embargo, algunos expertos y activistas que participan del IV Foro Mundial del Agua, que se realizó en México, prefieren cifras más pequeñas, como el seis.

Ese es el promedio de kilómetros que algunas mujeres de los países en desarrollo caminan cada día en busca de agua.

Y junto con las cifras más pequeñas, algunos activistas alientan soluciones de menor escala.

En el Tibet, los residentes están instalando grifos de agua que quedan a la altura de la cintura, para que las mujeres puedan llenar sus recipientes y no lesionarse al inclinarse para levantarlos.

Un proyecto del Banco Mundial que trasladó los grifos de agua a lugares más cercanos a las poblaciones en Marruecos, incrementó un 20% la asistencia de las niñas a las escuelas en seis provincias, al reducir entre un 50% y un 90% el tiempo que se pierde transportando el agua.

Esos proyectos cuestan meros centavos, en comparación con el costo de las grandes represas.

Sin embargo, también hubo quien defendió el uso del agua para generar electricidad.

Existen otros números pequeños, como el siete. Ese es el porcentaje del potencial de energía generada por agua que aprovecha África, comparado con el 75% de Europa. La mayoría de la población africana no tiene acceso a servicios de electricidad comunes, por eso quema madera o malezas, causando daños ambientales.

Algunos grupos sostienen que las represas hidroeléctricas masivas podrían solucionar estos problemas.

Anna Tibaijuka, de la agencia Habitat de la ONU, dijo que algunas poblaciones de África tienen tan poca electricidad que no pueden operar bombas de agua para extraer agua de los pozos.

La opción privatizadora de los servicios hídricos, que según varios activistas es el objetivo final del Foro, no estuvo en el centro de los debates, y se promovieron posiciones sobre el recurso como un bien público.

La afirmación de que el acceso al agua es un derecho humano quedó fuera de la declaración ministerial del IV Foro Mundial que finalizó el 22 de marzo en México, cuando se celebró el día internacional de ese recurso.