La gran división creada por el asunto de inmigración en los Estados Unidos se ha enfocado en la presencia de 11 millones de individuos indocumentados en este país. El principal argumento es si se les debe permitir quedarse o se les debe enviar a su lugar de origen.

La legalidad de las leyes escritas para proteger intereses específicos nunca se balancea contra la moralidad subyacente a la creación de dichas leyes.

Es por eso que se sigue concentrando en el efecto visible de algo que ha causado la migración masiva a EU y al hemisferio norte en general.

La llamada globalización económica ha forzado los acuerdos ‘legales’ que han deteriorado la forma de vida de los países del tercer mundo.

La creación del acuerdo de NAFAT no ha beneficiado a los trabajadores o agricultures aquí o en el extranjero. Por el contrario, los productos subsidiados de la agro-industria han sacado de sus tierras a los pequeños granjeros en este país y han causado la pauperización de los campesinos e indígenas de México. Existe ahora una gran resistencia en otros paises de Centro y Sur América a la imposición de los acuerdos de TLC (con la misma estructura que el de NAFTA).

Lo llamo imposición ya que en cada caso, la gente común se ha opuesto a esos acuerdos comerciales; sin embargo el mandatario de turno en cada país decide entregar su futuro firmándolo, tal es el caso ocurrido esta última semana en Perú, antes de las próximas elecciones presidenciales.

Parte de estos acuerdos hacen posible la construcción de nuevas vías para la expansión de mercados extranjeros y muchas veces les quitan la tierra y el uso del agua a las comunidades locales.

Los pobres y desposeidos no han reaccionado con ira, su primera intención es la de sobrevivir; por lo tanto se convierten en desplazados de sus tierras nativas hasta llegar a los países donde se ha producido su miseria. En este caso específico llegan a los Estados Unidos y aun así están ansiosos de trabajar , a cualquier costo, a fin de sostenerse a sí mismos y a sus familias, aquí o en su país de origen.

Los mismos presidentes que firmaron la entrega de sus tierras y de su futuro esperan ansiosamente que ellos compartan sus ‘remesas’ para compensar el hambre y la necesidad, ya que sus países no proveen para sus ciudadanos. Una vez más ha quedado establecido el ciclo completo de ganadores y perdedores.

El apoyo y solidaridad con los inmigrantes no es solo una respuesta política a un asunto, sino que está relacionado con moral, justicia y amor. Todas ellas cualidades universales de la humanidad.

No podemos continuar tratando la vida de otros como algo que se puede descartar. Tenemos que seguir esforzándonos en analizar como nuestro país y nuestra propia vida han sido parte de crear la actual situación.

El asunto de inmigración está creando una gran división, pero no referente a si la gente se debe ir o quedar. La division está relacionada a si cada uno de nosotros está dispuesto a confrontar su propia vida fente a este asunto. La división es si podemos hallar nuestros propios errores y asumir un cambio, o continuar culpando a otros por nuestra falta de acción. Antes que respuestas rápidas, revisemos la historia de la inmigración y sus causas y solo así podremos asumir responsabilidad en la toma de decisiones.