OEhrich Weiss, conocido como Harry Houdini, fue un ilusionista que deslumbró al mundo con sus pruebas de escapismo y resistencia. Fue atado de todas las formas posibles con candados y cadenas, y hasta llegó a ofrecer una recompensa a quien pudiera atarlo de manera que no pudiera escapar, pero nadie pudo vencerlo.

Nació en Budapest, Hungría, en octubre de 1874, y en su niñez se radicó en los Estados Unidos. A los nueve años se escapó de su casa y se unió a un circo donde trabajó como trapecista, y años más tarde lo hizo como ayudante de cerrajería. Allí, adquirió los conocimientos para burlar cerraduras y desafiar al encierro.

Dedicó gran parte de su vida a desmitificar y denunciar los trucos de quienes decían tener poderes sobrenaturales. Fue un gran estudioso de la historia de la magia y publicó varios escritos al respecto.

Su nombre artístico lo tomó de Jean Eugène Robert-Houdin y Harry Keller, dos magos a quienes admiraba en su juventud.

En 1926, encontró la muerte prematuramente. En una reunión social aceptó ser golpeado en el abdomen para demostrar su fortaleza física. El golpe le causó una lesión interna y poco tiempo después falleció durante un espectáculo.

El espejismo es una ilusión, una imagen que se proyecta ante nosotros pero que nunca la podremos alcanzar. El fenómeno óptico consiste en ver reflejada la imagen invertida de un objeto distante en una superficie que no existe. Esto sucede cuando la luz atraviesa distintas densidades de aire, como puede ocurrir con el aire que emana de una carretera caliente por el sol. El rayo se desvía al atravesar distintos calores, y podemos ver los objetos lejanos reflejados en el asfalto como si fuera agua.

Los espejismos se observan también en el desierto. Con en sol, la superficie del suelo se calienta de manera desigual por lo que más de un caminante ha tenido la impresión de ver palmeras y deliciosos espejos de agua en donde refrescarse.

La holografía es una técnica derivada de la fotografía. Fue inventada en 1947 y perfeccionada con los años para crear imágenes virtuales y en tres dimensiones. La técnica utiliza la intersección de dos rayos láser, uno que proyecta la imagen y el otro que lo intercepta en el camino produciendo la ilusión del objeto en un punto medio; es allí donde se forma el holograma ante nosotros.