México del Norte

Peor que antes

Por Jorge Mújica Murias

mexicodelnorte@yahoo.com.mx

Esa es la respuesta de Jesús Vargas, buen cuate y buen activista inmigrante del Comité 10 de Marzo. ¿Por qué? “Porque antes no había carnada”, dice Jesús. Y no le falta razón. Nos referimos, por supuesto, al adefesio que en calidad de propuesta de reforma inmigratoria metió Luis Gutiérrez a la Casa de Representantes.

La carnada es la legalización en abonos de millones, de la mayoría de los inmigrantes indocumentados que hay en Estados Unidos.

Según la propuesta. Pomposamente llamada “STRIVE” (Security Through Regularized Immigration and a Vibrant Economy: Seguridad a Través de una Inmigración Regularizada y una Economía Vibrante), que en español viene a ser algo así como “esforzarse”, todos los que puedan demostrar que estuvieron aquí al final de las marchas del año pasado, el primero de junio, podrían legalizarse.

Esta legalización es en abonos, con el siguiente mecanismo: se obtiene primero un permiso de trabajo (con el que también se puede viajar) de tres años, y si uno se porta bien se lo renuevan tres años después, y si ha seguido portándose bien entonces le dan el chance de solicitar la residencia legal.

Por lo menos 90 días antes de que termine el segundo permiso, el jefe de familia solicitante tiene que salir del país y volver a entrar por aquello de que los republicanos no estén dispuestos a dar una “amnistía”, y no le van a perdonar a uno haber entrado al país sin papeles. Cuatro años después, el hoy indocumentado tendría el chance de solicitar su ciudadanía, y si Dios es tan grande como se dice, a la mejor podría votar por allá por el año 2020.

Para comenzar, el programa de legalización no puede ponerse en práctica hasta que los departamentos de Defensa y de Seguridad Nacional no hayan dicho que ya aseguraron la frontera, que están trabajando con México sobre la seguridad fronteriza, el tráfico de humanos y de drogas, y sobre el pandillerismo, además de tener listo un sistema de verificación de elegibilidad de trabajo, incluyendo credenciales con todas las características biométricas del trabajador. Después de eso, comenzaría la legalización.

A los legalizados, que serían todos menos los que tengan antecedentes penales, manejen borrachos, tengan un crimen mayor o tres delitos menores en su haber, etcétera, les toca vivir bajo la lupa por seis años.

A la mejor usted cree que lo puso de oquis, pero la ley dice que manejar borracho sería motivo de que lo vean feo a uno y termine del otro lado de la frontera.

¡Oh! ¡Y se me olvidaba! Después de los seis años de portarse bien, salir y entrar otra vez del país y demás, tiene uno que poner changuitos para que ya no haya retrasos en las visas. Las visas de residente se van a dar si ya se solucionaron todas las peticiones actuales de papás, mamás, hermanos, hijos, hijas, novios y novias que hasta hoy están pendiente

Hoy las peticiones de hermanos y hermanas se llevan 10 o 12 años en el caso de los mexicanos, y hasta 20 años en el caso de los coreanos, pero Luis Gutiérrez propone que le metan gas a los pendientes. Si dentro de los seis años después de que la frontera ya esté segura todavía hay pendientes, hay que formarse en la cola para pedir la visa de residente.

En general, parece una propuesta de ley republicana patrocinada por un demócrata. Hay que proponerle a Luis Gutiérrez que retire su nombre de ahí, para poder hacerle lo que le hicimos a la HR-4437 y a la Hagel-Martínez.