Estos son tiempos confusos para todos. Tantas cosas están en juego en la agenda política en los próximos días en los Estados Unidos, sin embargo los asuntos no han sido clarificados. Hay promesas de mejorar la economía y sacar a las tropas de Irak pero no se dan datos específicos de como se va a lograr esto.

Al mismo tiempo, los medios de comunicación han destacado ciertos atributos físicos personales de los candidatos, que encuentro irrelevantes, pero que ejemplifican el racismo siempre presente en esta sociedad. Por ejemplo, aún no entiendo por qué describen a Barack Obama como un hombre negro con una madre blanca, pero nunca dicen que es un hombre blanco con un padre negro. Aún no he visto las descripciones similares acerca de Hillary Clinton o de John McCain. Probablemente para los medios ellos no tienen color, ni raza. En el caso de Clinton, lo único que importa es el género.

Sin embargo, siento casi lástima por quienquiera que herede los problemas en los que se encuentra el país. Quien sea elegido presidente tendrá que hacer una gran rehabilitación en la economía, el comercio y por encima de todo, en las relaciones internacionales. La mayoría de los países se han quejado de la vinculación armada de E.U con otras partes del mundo. Los acuerdos comerciales han empobrecido a otros pueblos, creando grandes desplazamientos masivos y ha habido un indiferencia hacia el bienestar del planeta implicado en la no aceptación del acuerdo de Kyoto, lo cual muestra un cierto aire de superioridad, que en la actualidad no está respaldado por el poder económico para continuar imponiendo su voluntad en otros países.

Respecto al caso de los inmigrantes, ellos han sido expuestos a un doble rechazo por parte de la sociedad. De una parte, fueron rechazados por las condiciones injustas de sus lugares de origen, condiciones creadas por acuerdos tácitos entre las élites tanto de su país como de E.U. Condiciones que han creado cada vez más pobreza y violencia debido a acuerdos como NAFTA, que sacan a las gentes de sus tierras, poniéndolas en mano de los traficantes humanos, donde terminan convertidos en una pieza más de mercancía.

El doble rechazo se presenta cuando estos individuos, ahora categorizados como immigrantes, en su gran mayoría indocumentados, se convierten el el chivo expiatorio de todas las cosas que van mal en su país anfitrión.

Es demasiado tarde en la historia para continuar culpándonos unos a otros por la actual situación en los Estados Unidos, internamente y en el exterior. La historia nos coloca ahora ante la necesidad de cambiar hacia nuevas formas de energía, por lo tanto a nuevos trabajos y a una nueva dirección general.

Antes de que un nuevo conjunto de reglas sea impuesto sobre la gente de color, creando más aislamiento entre los seres humanos de cualquier color, debemos estar listos a explorar nuevas formas de analizar, reflexionar y trabajar conjuntamente, como raza humana, criaturas de Dios con igual valor.

Si reconocemos nuestra parte en el sistema y nos hacemos concientes de nuestra participación en la injusticia, tendremos la oportunidad de reconciliarnos en Dios con la tierra y con todos nuestros compañeros humanos en cualquier parte del planeta.

Por favor leamos más allá de los asuntos de género y color y estudiemos en qué están basadas las promesas de los candidatos.