La Columna Vertebral • Un Gigante Animado

Por José López Zamorano

No existe la menor duda de que las elecciones primarias se han convertido en un espectáculo político apasionante para muchos de nosotros. Por primera vez en años, el proceso electoral tiene una buena dosis de suspenso y asombro, tanto por lo apretado de la carrera como por la diversidad de los aspirantes: una mujer, un afroamericano y un héroe de guerra.

Pero quizás lo más alentador de este año electoral es la animada participación de los electores latinos ­en especial de miles y miles de jóvenes- en la fiesta de la democracia, no sólo votando en las elecciones primarias y en las asambleas, sino también haciendo campaña, organizando eventos y gritando a favor de su candidato favorito.

Un análisis del Centro Hispano Pew confirmó que el voto latino fue el oxígeno que le permitió a Hillary Clinton “resucitar” el 4 de marzo en la primaria de Texas. “Clinton no hubiera ganado esas primarias si los latinos no hubieran salido a votar en cantidades tan altas y si no hubieran votado tan fuertemente en su favor”.

Los latinos también lograron que Barack Obama obtuviera la mayoría de los votos en el estado de Illinois y en Virginia.

Por su lado, John McCain apoya la reforma migratoria, aunque no ha perseguido al voto latino con la intensidad de Clinton u Obama, quienes reservan un lugar similar en su agenda para los votantes hispanos, con propuestas detalladas en temas de educación, salud, economía y migración.

Sin embargo McCain ha logrado el apoyo de muchos latinos republicanos, en especial en el estado clave de La Florida.

Pero más allá del candidato o candidata que se prefiera, lo verdaderamente notable del año electoral es el interés sin precedentes de los hispanos por las elecciones y la evidencia clara de que nuestro voto no es sólo un número, sino que verdaderamente hace la diferencia.

Es virtualmente imposible ganar la presidencia sin triunfar en estados con grandes poblaciones de hispanos como Florida o Nevada, que son considerados “columpio”, es decir, zonas donde el voto puede ir hacia cualquier partido político. Por eso es importante que los hispanos mantengamos el paso hasta las elecciones del 4 de noviembre.

Ojalá el 2008 sea el año en que podamos enterrar, de una vez por todas, esa frase triste que nos describe a los hispanos como el “gigante dormido”, y que nuestro peso en la población finalmente se traduzca en el peso político que merecemos como la minoría más grande del país.