El caso de los melones hondureños ya produjo 1,800 despidos

La empresa que cultiva y exporta melones hondureños, a la que Estados Unidos acusó de enviar la fruta contaminada de salmonela, anunció el pasado miércoles el despido de 1,800 empleados.

“Es un duro golpe el que Estados Unidos nos ha asestado, y los daños son incalculables. Por eso, ya retiramos a muchos empleados y probablemente seguiremos haciéndolo”, dijo en rueda de prensa el supervisor de Agropecuaria Montelíbano, Juan Antonio Matamoros. Los despedidos afectaron a 1,500 trabajadores de campo y 300 de empaque.

“Estamos seguros de que la fruta no está enferma”, declaró por su lado el gerente financiero de la compañía, Wilfredo Cerrato. “Y el problema se agrava porque El Salvador y Gran Bretaña han prohibido el ingreso de nuestro melón a sus mercados”.

“En tres días se arruinará el melón que está en contenedores detenidos en varios puertos estadounidenses, y entonces nuestras pérdidas económicas ascenderán a unos 21 millones de dólares por la no comercialización en ese mercado, la cosecha que está lista para enviarse al exterior, los fletes y seguros de embarques y el pago de empleados”, subrayó.

El ministro de Agricultura, Héctor Hernández, dijo que “Honduras ya demostró que su melón es inocuo, que está libre de enfermedades. Sólo aguardamos la decisión al respecto de la Oficina de Alimentos y Medicinas (FDA) de Estados Unidos”.

Según la FDA, unos 50 estadounidenses han enfermado en 16 estados y nueve en Canadá tras comer melones hondureños, y aunque nadie murió a causa de la ingestión, 14 personas tuvieron que ser hospitalizadas.

El 75% del melón que se consume en Estados Unidos llega de México, Costa Rica, Guatemala y Honduras.

Washington asimismo impuso en diciembre un arancel del 13.7% a la exportación de calcetines fabricados en Honduras y se dispone a elevar de nueve centavos a tres dólares un impuesto a los puros de este país.