La aceptación social y los trastornos de salud

Por Zyanya Fuentes

En pleno siglo XXI, mientras muchos intentan encontrar la cura a las enfermedades existentes, nos vemos ante la paradoja de comprobar que es el momento histórico en el que más atentamos contra nuestra salud, incluso contra nuestra vida. En la actualidad existen diversas enfermedades ligadas a las conductas sociales: todo parece indicar que para ser aceptado en ciertos grupos sociales es necesario apostar nuestro bienestar.

Mucho se habla de la anorexia, porque el problema forma parte de nuestra cotidianidad. Es un trastorno tan común que muchas veces llegamos a restarle importancia. No es raro escuchar a la gente que rodea a una persona que padece de anorexia diciendo: “Déjala, está loca, sólo es algo pasajero. Es la vanidad de todo adolescente, ya se le pasará”.

Pero desgraciadamente no es así, no es algo que simplemente “pasa”. La anorexia es una enfermedad tratable, pero que puede ser fatal si no se la detecta. Es una condición muy difícil de aceptar y afrontar sin el apoyo de los seres queridos.

La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimenticia, caracterizado por el temor a aumentar de peso y la distorsión de la imagen corporal. Los anoréxicos, al momento de mirarse en un espejo, se ven gordos y feos, y sienten una repulsión hacia su propia persona aun cuando su peso está por debajo de lo normal en una persona saludable.

En general, quien padece de anorexia comienza por eliminar de su dieta los hidratos de carbono, aceptando la falsa creencia de que engordan. Luego se eliminan las grasas, proteínas y líquidos, con lo cual se puede llegar a una deshidratación extrema. Llegar a tomar todas estas drásticas decisiones que afectarán el organismo a la larga es peligroso, pues nuestro cuerpo esta compuesto por un 90% de agua.

Es habitual, por otro lado, que quienes sufren de esta condición tomen en exceso diuréticos y laxantes.

Debemos estar muy alerta para detectar a tiempo esta enfermedad y ayudar a nuestros seres queridos. Es fácil de detectar si realmente convivimos con ellos y nos interesamos por ellos: si empiezas a ver una pérdida de peso muy notable en un tiempo muy corto, es un síntoma a tener en cuenta. Pero he aquí otros indicios:

- En mujeres, la irregularidad de su ciclo menstrual o su desaparición.

- Se observa una preocupación excesiva por las calorías que contienen los alimentos, así como una reducción progresiva de alimentos. Se usan trampas para no comer y se genera una obsesión por la balanza y la imagen.

- La pulsación cardiaca se reduce.

- Disminuye la masa ósea. En casos de producirse esta enfermedad a muy temprana edad puede provocar la detención del crecimiento.

- Se cae demasiado cabello.

- Se deshidrata la piel.

Creo que en muy pocas ocasiones en mi vida he escuchado a alguien que dijera “estoy conforme con mi cuerpo” o “me gusta todo de mí”. Pero la belleza está en el corazón. Es importante mantener un cuerpo saludable, y asegurarnos de que tenga las vitaminas y minerales adecuados.

Amigos lectores, el consejo que les doy es que ayuden a quienes tienen esta horrible enfermedad. Si tú la tienes, vive y sé feliz. No seas esclavo de algo que a la larga te afecta y quizás te mate. No dependas de lo superficial y no vivas del materialismo que trata de imponer esta sociedad para distorsionar tu mente. No vivas de tu físico. Date a conocer por lo que eres por dentro, pues la bendición más grande que tenemos es el corazón, y a él hay que alimentarlo.