Que maravilla pasear por la plaza o el parque cualquier día de la semana pero más aún en domingo. El canto de los pájaros, la música, niños corriendo y riendo por doquier, familias completas disfrutando de la compañía de sus seres queridos y la belleza de sus poblaciones.

En muchas ciudades de Latinoamérica encontramos en los parques a los lustradores o aseadores de calzado, conocidos comúnmente en México como “boleros”. Son personas que se dedican a lustrar (limpiar) el calzado. Las herramientas utilizadas en este oficio son: un cajón lleno de tintas y grasas de diversos colores, cepillos, brochas, jabón, franelas o trapos, un periódico del día -para entretenimiento del cliente- y muchas ganas de evitar que la modernidad acabe con este oficio.

El nombre de boleros es debido a que anteriormente la grasa animal con la que daban lustre a los zapatos era una bola. Lamentablemente los usos y costumbres de las comunidades urbanas y los nuevos materiales empleados en el calzado han provocado que este oficio no sea tan común como en tiempos pasados. La mayoría de las personas hoy en día limpia los zapatos en casa por comodidad y economía.

La desventaja de lustrar el calzado en casa es que no se tiene la oportunidad de recibir una atención mientras se está cómodamente sentado además de relajarse y olvidarse de todo por unos minutos. Si puedes, la próxima vez que veas a un bolero, acércate, así vivirás la experiencia y contribuirás a que este oficio se conserve en la era tecnológica que se vive actualmente.

 

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