Morir por beber agua no potable

 Por Xavier Caño /CCS

¿Caminaría diariamente 15 o 20 kilómetros para poder disponer de agua, con peligro de ser atacado por hienas o sufrir agresiones sexuales, como ocurre en África? ¿Pagaría 15% de lo que gana para obtener agua, como sucede en Centroamérica? Para evitar estos peligros, muchos optan por recurrir a cualquier fuente de agua, sin garantía de que sea aceptable para el consumo humano.

La ONU dedica este año a la importancia del saneamiento, es decir, a recordarnos que todos los seres humanos han de disponer de instalaciones sanitarias y controles para que el agua sea potable.

Cada año se vierten más de 200 millones de desechos fecales que van a parar al agua, muchos sin tratar. Según la ONU, más de 160,000 personas mueren por mes en todo el mundo por falta de saneamiento del agua. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos recuerda que casi el 80% de las enfermedades están relacionadas con la mala calidad del agua. O, dicho de otro modo, con la falta del saneamiento que hace que el agua sea potable. Como recordó hace unos días Margaret Chan, directora de la OMS, el saneamiento es una piedra angular de la salud pública.

La organización solidaria Intermón Oxfam, entre cuyas tareas se cuenta la de ofrecer ayuda humanitaria en catástrofes naturales, ha calculado que una persona necesita 15 litros diarios de agua limpia y potable para beber, cocinar y lavar, pero esa agua no está al alcance de todos. Más del 40% de la población mundial no tiene a su disposición los más elementales servicios de saneamiento.

Según Intermón Oxfam, 1700 millones de personas beben agua que no tiene la mínima exigencia de potabilidad. África es el continente en peor situación de saneamiento: seis de cada diez habitantes no tienen acceso a letrinas o agua corriente. Y, en Asia, 1500 millones no tienen acceso a servicios básicos de saneamiento.

En resumen, un 41% de la población mundial tiene severos problemas con el agua, porque no está saneada pero, también, porque algunos han hecho del agua un negocio que les rinde cuantiosos beneficios. A este respecto, la ONU indica que el costo del agua ha de ser inferior al 3% de los ingresos familiares, pero ya hemos visto lo que ocurre en América Central, por no hablar del precio del agua en Nairobi, donde cuesta diez veces más que en Londres, por ejemplo.

Koïchiro Matsuura, director general de UNESCO, indicó recientemente que de no tomar medidas inmediadas “en el año 2015, aún habrá 600 millones de personas que continuarán sin saneamiento básico”.

Lo más sorprendente de que no se hagan esfuerzos reales para dotar de saneamiento a todo el mundo es que, según un cálculo de la ONU, por cada dólar invertido en saneamiento, hay una recuperación de 9 dólares. O sea, que además es benéfico.