Los petroleros de la Casa Blanca

Por Javier Sierra

Para millones de consumidores, el viaje semanal a la gasolinera se ha convertido en el equivalente a una visita al dentista.

Mientras escribo estas líneas, el precio promedio de la gasolina ha batido un nuevo récord, y ya se encuentra en 3.28 dólares por galón. En 2007, la inflación superó el 4%, debido en gran parte al encarecimiento de los combustibles. Esto ha causado grandes dificultades económicas en la población, que en muchos casos ha debido reducir no sólo el uso del carro sino sus gastos en alimentos, medicinas, calefacción y electricidad.

La frustración es palpable en todo el país, ya que a todos nos toca pagar el pato por la incompetencia del gobierno federal, la desidia de las compañías automotrices y la codicia de la industria petrolera.

Para aliviar su frustración y ahorrar en la gasolinera, déjeme darle unos cuantos consejos:

Maneje sensatamente. Cuando maneja de manera agresiva, desperdicia combustible y pone a otros en peligro. Respete el límite de velocidad, evite las aceleraciones y las frenadas bruscas.

Cuide su auto. Un auto a punto consume menos gasolina. Asegúrese de que los filtros de aceite y aire se cambien con regularidad y de que las ruedas estén siempre infladas apropiadamente.

Evite las horas pico de conducción. Cuando está atascado en el tránsito de hora pico, malgasta gasolina sin ir a ningún sitio. Si es posible, trate de adaptar su horario de trabajo para evitar los embotellamientos.

Invite a otros. Comparta el auto y los gastos con otras personas para ir al trabajo. Esto le permitirá acortar la duración del viaje al usar carriles para autos de alta ocupación.

Use el transporte público. Vea qué alternativas o combinaciones le convienen más y utilícelas.

A pie o en bicicleta. Para trayectos cortos, como ir a la tienda, considere caminar o desplazarse en bicicleta.

Más allá de estos consejos, la medida más efectiva para ahorrar combustible está en manos de la industria automotriz: elevar el rendimiento de todos los carros y camionetas que se fabriquen en Estados Unidos. La Ley de Energía aprobada el pasado diciembre obliga a los fabricantes a mejorar el rendimiento de sus carros en un 40%. Pero esta industria tiene la tecnología necesaria para hacer mucho más:

Los sistemas de arranque automáticos pueden ahorrar hasta un 25% en gasolina, ya que apagan el motor cuando el carro se detiene en embotellamientos o en semáforos y vuelven a prenderlo al tocar el acelerador.

El uso de materiales ligeros y de alta resistencia, como el acero liviano, el aluminio y el plástico, pueden ahorrarnos hasta un 30% de combustible.

Las transmisiones automáticas de variación continua ofrecen infinitas combinaciones de engranajes y ahorran hasta un 20% de combustible.

Los motores de alta tecnología, incluidos los cilindros de cuatro válvulas de desactivación automática, ahorran otro 20% adicional.

La industria automotriz y sus aliados en la Casa Blanca se han opuesto a todos estos cambios. Las excusas, y el petróleo barato, se han agotado. La administración Bush debe abandonar su política de incrementar la extracción de combustibles fósiles y comprometerse a liderar el camino hacia una política energética limpia y renovable que acabe con nuestra adicción petrolera.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Visite www.sierraclub.org/ecocentro