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  • Edición impresa de Abril 19, 2011

La propuesta presupuestaria de Obama, entre el rechazo, el apoyo y la desconfianza

La propuesta del presidente Barack Obama, de reducir el déficit en cuatro mil millones de dólares en 12 años, mediante recortes fiscales y más impuestos a los ricos fue rechazada por los republicanos, mientras grupos progresistas exigen que proteja el sistema de Seguro Social a largo plazo.

En su discurso político, Obama prometió que no extenderá los recortes tributarios para los ricos ni desmantelará los programas de asistencia médica para los ancianos y pobres. También abogó por una reforma tributaria, y dejó abierta la puerta a un diálogo para reformar y fortalecer el Seguro Social. Obama ofreció su recetario fiscal en unos momentos en que Estados Unidos gasta más de lo que tiene, pero ambos partidos no logran llegar a un consenso sobre cómo reducir el déficit.

Así, en los corredores de ambas cámaras del Congreso, las reacciones fueron predecibles: los republicanos lo tacharon de “decepcionante” y “poco serio”, mientras que los demócratas lo describieron como un “plan estratégico” que además es “responsable” y “apropiado”.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dijo que “una deuda y unos déficits insostenibles amenazan la prosperidad de nuestros hijos y la salud y jubilación de nuestros ancianos” y, a su juicio, el plan de Obama no ayuda a reducir la incertidumbre económica. “Cualquier plan que comienza con un aumento de impuestos que elimina empleos no tiene opción. Necesitamos que crezca nuestra economía fomentando un mejor ambiente para el crecimiento de empleos en el sector privado”, subrayó Boehner.

El legislador republicano Paul Ryan se manifestó “decepcionado” con las “invectivas” de Obama y su presunta falta de liderazgo fiscal. “Estamos buscando soluciones bipartidistas, no una retórica partidista. Cuando el presidente esté listo para hablar con seriedad sobre cómo afrontar este reto, allí estaremos”, puntualizó.

Pero casi al unísono, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, y los senadores Charles Schumer y Kent Conrad, dijeron que el plan de Obama, en general, sienta las pautas para continuar las negociaciones en torno a la crisis fiscal del país.

Por su parte, la líder de la minoría demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, afirmó que Obama “no sólo presentó una visión firme para el futuro de Estados Unidos, sino también un plan estratégico sobre cómo lograrlo”.

Por ahora, la Casa Blanca no habla de una privatización del sistema de Seguro Social ni de un recorte de los beneficios para los jubilados actuales o futuros. Aún así, grupos progresistas que contribuyeron a la victoria de Obama en 2008 quieren garantías de que el Seguro Social no estará en la diana en el futuro. Si los recortes se harán “con bisturí y no con machete”, como dijo el principal asesor político de Obama, David Plouffe, los progresistas quieren que, en adelante, la clase política busque formas de fortalecer el sistema de Seguro Social. Unos 54 millones de estadounidenses dependen de los beneficios del Seguro Social, entre éstos 8,2 millones de trabajadores discapacitados y 4,4 millones de niños.

El enfrentamiento en torno al gasto fiscal refleja el creciente desencanto de sindicatos y grupos progresistas con Obama y, según expertos, la incipiente recuperación económica y la reducción del déficit dominarán en esos comicios.

 


 

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