Inicio

elpuentecolumnas

  • Edición impresa de Abril 21, 2015

Somos mestizos

Está demostrado que en los países en los que la mujer tiene acceso a la educación la curva demográfica se estabiliza, pero en los países más ricos el envejecimiento de la población anuncia la ruina del sistema. Por eso celebramos que España se haga mestiza. Los inmigrantes aportaron savia nueva al viejo tronco: aquí viven y trabajan, consumen, pagan cotizaciones e impuestos, dinamizan la sociedad. Además, se casan y tienen hijos. La natalidad española remonta gracias a este grupo.

Estamos usando los bienes de otros países -materias primas, energía, etc.- y esos países deberían poder beneficiarse de nuestra tecnología, cultura y recursos. Seamos conscientes de que vivimos en una sociedad de derecho con responsabilidades compartidas y con un compromiso personal ineludible.

La nueva situación obliga a reforzar los mecanismos de integración de estos nuevos europeos. La escuela y los servicios públicos tienen un papel central, pero para que lo alcancen se requieren medios adecuados y un aumento de los recursos necesarios. Discutamos sobre esto y no sólo sobre los efectos de la inmigración ilegal. En esto sí que todos  podemos ayudar a una integración en libertad, y en el disfrute y garantía de los derechos humanos y sociales. A menudo se olvida que un gran porcentaje de los extranjeros que viven aquí son pensionistas europeos que aportan su riqueza y su cultura.

Quienes llegan al país de acogida tienen que respetar las leyes que recogen los derechos fundamentales y que son causa del desarrollo y bienestar que les sedujeron para abandonar sus lugares de origen. Ningún país desarrollado puede aceptar que en su territorio se margine a la mujer o a los menores en cualquiera de sus formas. Otra cosa es el respeto a sus costumbres en la comida, en el vestido, en sus fiestas o prácticas religiosas, siempre que no alteren el orden establecido.

El diálogo intercultural enriquece a los ciudadanos de orígenes diversos. Todos somos mestizos y pertenecemos a una misma raza humana con matices diversos. Los países de acogida deben mostrar una actitud de respeto por el otro y de mutua ayuda con los que llegan para integrarse con nosotros sin que nadie pierda sus señas de identidad.

Nuestro periclitado modelo de desarrollo sostiene que hay que levantar los controles sobre el flujo de capitales, la información y los servicios. Pero cuando se trata de inmigrantes y refugiados los países ricos imponen su derecho a controlar sus fronteras.

La psicosis de invasión de emigrantes es insensata y suicida pues pone en peligro el crecimiento económico y el desarrollo social de un país que durante siglos se apoyó en la emigración a Latinoamérica, aparte de los millones de ciudadanos que España envió a diversos países de Europa en similares condiciones a las de los inmigrantes que hoy tanto les asustan.

Cualquier política de inmigración fracasará si se limita a trabajar sobre las condiciones de destino y no aborda lo que ocurre en el origen. Es preciso celebrar la inmigración que necesitamos para sobrevivir y dar lugar a pueblos nuevos en tierras remozadas. La inventiva del ser humano es inconmensurable. No está lejano el día en que sabremos transformar la explotación, las guerras y los prejuicios en innovaciones capaces de organizar una sociedad cosmopolita, global y en la paz que procede de la justicia. Aunque sea por mera supervivencia.

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces