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  • Edición impresa de Abril 21, 2015

Poder para recuperar la fuerza interior

La felicidad no está allí dónde la buscas. Somos buscadores incansables. Buscamos la felicidad en todos los rincones, detrás de cada cosa que hacemos, de cada persona con la que entablamos una relación. Buscamos tener, ganar, pretendemos éxito. Sin embargo, tras conseguir nuestros logros, ésta no llega como la habíamos imaginado.

A menos que conozcamos la verdad de nuestro ser, no podemos experimentar la gran bendición que es la vida.

La felicidad está en ti. En quien eres, en el amor que sientes y, a menos que sientas con intensidad esa fuerza interior que conforma tu ser, no podrás conectar con tu poder, ese poder con el que naciste y que fuiste perdiendo con el paso de los años.

Equivocamos el camino y comenzamos a buscar nuestro poder fuera. En los padres, en los superiores, en la medicina, en la religión, lo que da como resultado una búsqueda infructífera porque, en realidad, nuestro poder siempre estuvo dentro de nosotros mismos y es el motor de nuestra felicidad.

Nuestra fortaleza es esa energía que nos permite permanecer equilibrados y persistir ante las diversas circunstancias de la vida. Una persona conectada con su fortaleza interior es aquella que sabe adecuarse a los cambios.

Somos seres completos. Nacimos con todo lo que necesitamos para ser felices. Sólo falta que creamos en nosotros mismos. Aceptarnos significa dejar de juzgarnos, de infravalorarnos.

Hay situaciones que no buscamos y sin embargo llegan. Ante situaciones así solo hay dos posibilidades de respuesta, rechazar o aceptar. Si elegimos rechazar la vivencia nos genera angustia y ansiedad. Si elegimos  aceptarla experimentaremos a través de lo que vivimos y aprenderemos a reconocer lo que es beneficioso para nosotros y lo que no lo es. Si aceptamos abrimos muestra consciencia a la experiencia.

Cuando nos olvidamos de nosotros mismos, dejamos de ser quienes somos en realidad y nos convertimos en prisioneros de nuestras propias limitaciones. Nos olvidamos de ser felices. El riesgo es seguir  patrones aprendidos, vivir como nos dijeron e impedir que salga a la luz nuestro verdadero ser.

Amarnos y respetarnos significa atrevernos a ser quienes somos.

Solo pueden los que creen que pueden. Es importante que vivamos conscientes de nuestras elecciones, y que sepamos que todo lo que hagamos tiene una consecuencia. Cada uno es el único responsable de su felicidad.

Cuando elegimos libre de influencias externas, nuestros pensamientos y acciones están en armonía con nuestros valores y, entonces, crece nuestra confianza y nos apropiamos de nuestro poder interior. Cuando nuestras acciones contradicen nuestras convicciones perdemos el respeto por nosotros mismos y nos impedimos conectar con nuestro sentimiento de dignidad.

Permanecer optimistas nos ayuda a sentirnos seguros y confiados de que tenemos los recursos suficientes para responder a cualquier situación. Tú vales tanto como cualquier persona y eres digno de vivir y desplegar todo tu potencial. Eres digno de ser feliz. Respira, siente tu poder y arriésgate a vivir. Aprende a mirarte con confianza y seguridad. Confía: el poder, la sabiduría y la fortaleza están dentro de ti.

 


 

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