Por: José Emilio Cruz Luna

¡Primero de Mayo día del Trabajo!

En México así como en países de Centro y Sur América, el 1o. de Mayo se conmemora el día del trabajo. La gran mayoría de la clase trabajadora lo festeja con desfiles alusivos a la fecha y aun cuando todos sabemos que es un día de descanso pocos recordamos el origen de este día contractual.

El día primero de Mayo de 1886 miles de obreros en la ciudad de Chicago, Illinois, se lanzaron a una huelga general. Ya estaban cansados de trabajar casi sin parar por lo menos durante diez horas al día, a cambio de míseros salarios; por esta gran injusticia decidieron terminar con la explotación. Como primera garantía exigían una jornada laboral máxima de ocho horas. Su huelga paralizó a toda la ciudad y en solo dos días se extendió hasta sumar aproximadamente 50,000 huelguistas. El día 3 de Mayo, la policía disparó en contra de un grupo de manifestantes matando a varios obreros. Al día siguiente, como reacción lógica, se organizó un mitin general en el que un provocador pagado por empresarios y protegido por autoridades lanzó una bomba a la policía; justificando “oficialmente” así que acribillaran a la multitud, convirtiéndo la manifestación en una masacre vil y cobarde.

La policía también tenía la consigna de apresar a dirigentes obreros y lograron privar de su libertad a nueve; fueron juzgados irre-gularmente, condenando a cinco de ellos injustamente a la horca.

Cuatro de ellos; Spies, Parsons, Fisher y Engel, se dirigieron patíbulo cantando la marsellesa. Hoy en día se les conoce como los mártires de Chicago. El quinto, que fue Ling, se suicidó en su celda para no darle gusto al verdugo.

Trabajadores de muchos países enviaron miles de cartas como señal de protesta. En el año de 1889 fue proclamado el 1° de Mayo como jornada interna-cional de lucha de la clase obrera. Teniendo como estandarte a los mártires de Chicago en este mismo año estallaron huelgas en quince países bus-cando les recono-cieran el mismo objetivo. En México se empezó a conme-morar a partir del año 1913 estando en el poder la dictadura del General Victoriano Huerta, quien había derrocado de manera nefasta a Don Francisco I. Madero, con el apoyo del entonces Embajador de Estados Unidos, Woodrow Wilson.

En el año de 1916 el Sindicato Mexicano de Electricistas estalló en huelga junto con otros gremios y con una constante lucha a nivel Nacional lograron que en la Constitución de 1917 se reconociera la jornada de ocho horas, el derecho al empleo y a asociarse en sindicatos, así como el derecho a un salario remunerado.

Durante muchos años de lucha y con lamentables sacrificios de hombres caídos como los de Rió Blanco y Chicago se lograron retribuciones justas a la clase trabajadora. Inexplicablemente, con el paso de los años, en algunos países han quedado impresos sus derechos, tan solo en un papel.