Campesinos firmarán acuerdo con Fox

Por Glenn Holland

En un rápido cambio de postura, las ocho organizaciones campesinas acordaron firmar un Acuerdo Nacional para el Campo con el gobierno federal.

El último 10 de abril parecía que no iba a haber una firma. Los líderes campesinos rechazaron lo que el gobierno ofreció, movilizaron más de 100,000 campesinos y trabajadores del estado y realizaron marchas y protestas por todo el país el 12 de abril. Dos días después se anunció el acuerdo.

“Prácticamente se quedó pendiente todo nuestro paquete (que exigíamos). No es el acuerdo que el país realmente necesita,” dijo Alfonso Cuéllar, presidente de El Barzón, una de las organizaciones campesinas. En una entrevista, destacó que esto solo representa una propuesta inicial. “Apenas inicia la lucha para el campo. Todavía hay que convenir, hay que discutir los detalles que darán la transformación que necesitamos.”

Si bien los campesinos tuvieron que hacer sacrificios, el gobierno federal también hizo concesiones. Como parte del acuerdo, el gobierno invertirá excedentes petroleros para destinar 2.8 mil millones de pesos más al sector agropecuario este año. Este paquete de emergencia intentará mejorar vivienda rural, servicios de salud y programas para mujeres campesinas. También se espera crear empresas campesinas, apoyar a jornaleros y respaldar campesinos de la tercera edad con esta nueva fuente de dinero.

Aparte de proveer este paquete de emergencia para el campo, el gobierno mexicano se comprometió a negociar, en un plazo no definido, con los gobiernos de Canadá y los Estados Unidos acuerdos complementarios al Tratado de Libre Comercio (TLC). Los campesinos exigían más protección para varios productos, principalmente el fríjol y el maíz, que sufren de agudas desventajas causadas por las asimetrías encontradas en el TLC.

Se han registrado varios conflictos que en cualquier momento pueden estrellar en la violencia. Lugares como Santa Maria Chimalapa, Oaxaca y San Bernalejo, Zacatecas siguen estremeciendo con enfrentamientos tensos entre grupos indígenas y ejidatarios, cada uno reclamando las mismas propiedades.

“Solo es un consenso inicial. Formamos las bases, pero hay mucho más que hacer para lograr el alcance necesario en el campo.”