| Solo su cuerpo dulce -
- Su cuerpo es una aldea
- donde yo me refugio cuando truena en el cielo,
- y tiemblan los follajes de mis venas
- y las agrupaciones de mi pelo.
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- Su cuerpo dulce y hondo
- Y sus dos brazos claros como ríos sin puentes,
- donde me oculto con mis tempestades
- y las constelaciones furiosas de mis dientes.
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- Vientos como caballos
- me pisan todo el pecho de pan amapolas
- pero voy a su cuerpo
- y su cuerpo me lava la sangre con sus olas.
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- Olas blancas y largas,
- en cuyos precipicios y cimas espumosas
- recobro mis batallas,
- pero las que se ganan con caricias grandiosas.
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- Sólo su cuerpo dulce
- en medio de estos días con sabor a ceniza,
- y a semana nocturna
- sobre la matutina tela de la camisa.
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- Su cuerpo dividido
- en colinas, en valles, en boscajes, en nidos,
- y prados de amapolas
- donde hay niños oscuros y linajes dormidos.
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- Miel tibia, leche tibia,
- y el rumor de la sangre bajo la piel delgada,
- el rumor de la vida
- bajo la piel desnuda y levantada.
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- Sólo su cuerpo dulce
- para el mío de fibras y zumos amargos,
- que ya está fatigado
- de las noches oscuras y los caminos largos.
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- Carlos Castro Saavedra
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