Nuestra responsabilidad como padres

Lo aceptemos o no, nosotros somos los responsables directos del triunfo o fracaso de nuestros hijos.

El bajo número de estudiantes en las universidades, el alto índice de deserción escolar, el pandillerismo, y otros problemas de los jóvenes latinos, son el reflejo de la labor de los padres.

Los primeros profesores que tiene un niño, son sus padres. Los primeros fundamentos de la vida y valores morales se aprenden en el hogar, entonces no podemos culpar al sistema o a la sociedad por el comportamiento de nuestros hijos.

Los padres necesitan enseñar a sus hijos a sentirse orgullosos de ser latinos, para que crezcan sin complejos de inferioridad y puedan competir en esta sociedad sin sentirse en desventaja, porque realmente no la hay. Nuestros muchachos pueden ser mejores que cualquiera.

Los padres deben enseñar a sus hijos sus tradiciones pero también deben enseñarles a amar este país y apreciarlo. Vivimos en el mejor país en la faz de la tierra y ellos tienen que superar lo que nosotros logramos.

Nosotros tuvimos los obstáculos del lenguaje, pobreza, ignorancia, etc. Ellos tienen una ventaja porque no comienzan como lo hicimos nosotros, ellos deben utilizar nuestro conocimiento y experiencia. En otras palabras: El punto de partida para la vida de un hijo, debe de ser el punto al que llegaron sus padres. Mientras más aprendan y logren los padres será mejor para el hijo, porque ese será su comienzo.

Pero lo más importante que puede hacer los padres con sus hijos es trazarles una meta, dibujarles en sus mentes desde pequeños el brillante porvenir que les espera.

Para que esto ocurra, el padre tiene que dedicar tiempo a sus hijos, aunque sea una media hora al día, para transmitirles el conocimiento y enseñarles los valores morales que son cruciales en la vida de los seres humanos. El tiempo que se dedica a los hijos es más importante que las cosas materiales que se les pueda dar.

Si no se dedica tiempo a los hijos, no importa cuan exitosos sean los padres, los hijos no lograran lo mismo. Es común ver a hombres ricos cuyos hijos no tienen, la capacidad ni el temple del padre. La razón de esto es que el padre no encontró el balance entre hacer dinero y dedicar tiempo para formar a sus hijos.

Hasta la próxima,

Tony Alcázar.