De la María Bonita a la María Maltratada

Una Reflexión Para el Día de Las Madres

Por José Ortiz

El hombre hispano es conocido por ser un individuo romántico. Desde los días del enamorado Don Juan Tenorio hasta el compositor Agustín Lara con su Maria Bonita, la mujer ha sido instrumento de inspiración musical y el coqueteo poético. Fue además la espina dorsal de la industria cinematográfica mejicana y ahora de la telenovela moderna. Las esculturas de las mujeres griegas aún modelan para el presente y las esbeltas pinturas de madonas italianas son insuperables obras. El enamorado tiene tan alta visión de la mujer, que hay momentos en que piensa que la mujer tiene el oído de Dios, por su belleza, por lo cual le ruega: “mujer, si puedes tu con Dios hablar...”.

La mujer entra al matrimonio con la esperanza de ser “la novia de siempre, aunque pasen los años”. Rafael Hernández le cantaba a su “Cachita” su melodía “ahora seremos felices, ahora podemos cantar” y el compositor y su novia se funden en uno y la vida se hace canción. Y llegan los hijos, las hijas, las amistades y al llegar la juventud de estos y comienza “a ponerse blanca la cabellera” surge una segunda opinión.

La cultura nuestra, al igual que otras, se presta para poner ese “ viejo amor que ni se olvida ni se deja” a un lado y el varón coquetea con una amante, una querida, identifica a “la otra” y en la versión moderna se busca una “chilla”. Los sociólogos decían que esto ocurría cuando el varón estaba en los años cuarenta, pero ahora eso ha cambiado. La separación matrimonial, el adulterio y la infidelidad irrumpen en la felicidad matrimonial mucho más temprano e incluso las damas se sienten más libres para hacer la misma jugada en forma de “despecho” o en venganza romántica.

Luego de estar distanciado del púlpito pastoral unos 25 años, regreso al trabajo ministerial y lo que más me sorprende y sacude es el número de mujeres maltratadas, abandonadas por sus esposos, cargando responsabilidades de tener empleos, criar familia, administrar el hogar, asistir a la iglesia, visitar las escuelas y sacar la familia a pasear al parque. Esto es si hay auto, si hay parque, si queda familia, si hay dinero y si hay salud o ganas. Dónde está el que le cantaba a la María Bonita? Dónde está el que le decía “quiero mirarme en tus ojos y estar cerca de ti” ? Ahora viven “la enorme distancia” según la ranchera de José Alfredo Jiménez

La ausencia del hombre hispano en la familia se puede disculpar con la idiosincrasia o cultura machista hispánica, “pues así somos”. Puede que sean cuestiones de ambiente, “así nos criamos, en la calle”. Puede que sean cuestiones de padres flojos que también fueron pródigos y no ofrecieron a sus hijos modelos que seguir. Las excusas y razones flojas las hay por montones pero no se justifica que una mujer con porvenir se case con un individuo y luego, porque los años pesan y aparece “la otra”se les abandone y se les maltrate. Esto no es de Dios, es ilegal, no se tolera en ninguna sociedad, ni habla bien de nuestra religión, si es que la hay.

Jesús dijo en el evangelio de Juan , “he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Esta vida abundante se ofrece a la mujer maltratada, las que sufren abuso físico, tortura mental y violencia familiar. Esta vida se ofrece a los padres que anularon el derecho de celebrar el día de las madres y el día de los muertos; y por su actitud no están invitados a quinceañeras, a graduaciones, a bodas y otros eventos en las celebraciones de la familia extendida. Si esto no es posible, la vida deja de ser vida y es mero existir. Para los padres pródigos, el día de las madres es un día de pensar volver a casa. Unos serían recibidos, otros no y esto es trágico. El día de las madres es un día de rendir cuentas, si acaso la María Bonita se ha convertido en María la maltratada.