Obrando para su oponente

Isaac Bigio • Analista Internacional

El tour latinoamericano de Condoleezza Rice

Una semana antes de la elección del jefe de la OEA, Rice viaja por Brasil, Chile, Colombia y El Salvador. Ella quisiera evitar que la OEA pudiese caer en manos de alguien ‘condescendiente’ con Chavez y Castro.

Le pide a Brasil que sea su gran socio para ir al ALCA y ‘democratizar’ la region. Ello implica que le colabore en controlar crisis como la ecuatoriana, y ‘limar’ a Chavez y a la insurgencia colombiana. Lula responde que: se mantenga la soberanía venezolana, bajen los aranceles al MERCOSUR y le den un asiento fijo en el consejo de seguridad de la ONU.

Caracas acusa a Washington de usar dicho viaje para ir creando una ‘coalición de la voluntad’ que busque cercarlo al igual que Bush lo hizo antes contra Bagdad. EU sostiene que no busca invadir a nadie en Latino América sino obligar a ‘moderar’ a Venezuela, distanciándola de radicalismos y de alianzas con Cuba, Irán o la guerrilla colombiana.

Ecuador tras el exilio de Lucio

¿Qué camino seguirá Palacio? ¿Uno que le radicalice y acerque a Venezuela o uno que siga la senda boliviana de querer mediar entre diversas presiones e intereses?

Brasil ha recibido a Lucio Gutiérrez mientras cuestiona su caída. Bush y Lula coinciden en temer los efectos desestabilizadores en la región, que puedan tener la forma en la cual Ecuador suele ser sacudido por protestas populares que deponen presidentes constitucionales.

Washington veía con agrado cómo Gutiérrez fue abandonando su inicial izquierdismo para promover sus políticas económicas. Él fue junto a Uribe el mandatario sudamericano que más carta blanca dio a las tropas norteamericanas acantonadas en su territorio.

Palacio plantea retomar posiciones que abandonó Gutiérrez. En su gabinete habrá quienes pidan reducir la presencia o inmunidad de las 600 tropas norteamericanas de la base de Manta, y Correa, su centro-izquierdista ministro de economía, es crítico al ALCA y la dolarización. Si bien él acepta mantenerse en esos esquemas pide renegociar condiciones y el pago de la deuda y fortalecer la petrolera estatal.

Palacio se encontrará ante dos presiones. Por un lado habrá quienes le pidan una radicalización a la venezolana. Por otra parte, las bases del gobierno no son tan sólidas para iniciar dicho camino. La presencia sindical e indígena en las protestas no ha sido fuerte y tampoco hay chavistas encabezando las FFAA.

Capas medias y socialcristianas que participaron en la rebelión callejera anti-Gutiérrez, así como muchos empresarios y militares y los EU le presionarán para un curso más similar al boliviano. Palacio, al igual que Mesa, carece de partido y mayoría parlamentaria, y podría sobrevivir queriendo ser un árbitro entre las distintas fracciones e intereses en pugna.