En una de sus grandes producciones cinematográficas como lo fue El Bolero De Raquel, filmada en el año de 1956, el señor Mario Moreno Reyes conocido internacionalmente como “CantinflaS” rindió homenaje en esta cinta a unos grandes personajes, como lo son los aseadores de calzado, también conocidos como boleros.

En toda América Latina y creo que en todo el mundo existen estos simpáticos, amenos, agradables, sencillos y nobles servidores, con su manera tan particular de atraer algún cliente exclamando ¡grasa joven, una boleada señor; un trapazo caballero! Con sus estanquillos con-sistentes en una silla acojinada, con cubierta en su respaldo y cobertizo para prote-gerse del sol o bien de la lluvia, pasan la jornada diaria de trabajo soportando las incle-mencias del clima que brinda el laborar a la intemperie. Una vez sentados en sus banquillos comienzan a trabajar ofreciendo algún periódico del día, o si intuyen que al cliente le gusta conversar inmediatamente abordan algún tema para hacer más agradable los pocos minutos que requieren para que los zapatos queden relucientes. Al finalizar su trabajo con un pedazo de trapo hacen rechinar el calzado. Y con un golpecito en la suela confirman el final de su labor.

En México existen en todo el territorio nacional tanto en poblados pequeños per-tenecientes a la provincia como en las grandes ciudades. Están ubi-cados en estable-cimientos determinados, en las esquinas de las avenidas principales y en suburbios comerciales de prestigio.

Actualmente en las grandes urbes pertenecen a sindicatos y contribuyen con sus aportaciones legales que les permite ser parte del gremio trabajador reconocido a nivel nacional. No obstante de ser parte del grupo necesario en la pulcritud del ser humano, son gentes nobles, de grandes sentimientos y con una humildad que hacen de ellos unos magníficos personajes.

Nuestros amigos que aparecen en la grafica Daniel Pineda Alvarado, de 16 años de edad, estudiante en la preparatoria Edayo y su hermano Fabián, de 22 años; quien cursa actualmente el octavo semestre de ingeniería civil. Son hijos de la señora Victoria Alvarado Olvera y del señor Dionisio Pineda Medina, vecinos de Naucalpan de Juárez, en el estado de México. Ellos aprendieron este noble oficio de su papá y desde hace varios años lo ejercen en la esquina de Venustiano Carranza con Isabel La Católica, en el centro de la ciudad de México. Daniel y Fabián, al igual que todos sus homólogos de todo el mundo se esmeran en su trabajo, luchando para obtener honradamente el pan de cada día y se esfuerzan por alcanzar otras metas mediante el estudio. Reconocemos en esta ocasión a estos ciudadanos que son merecedores del respeto y cariño de todos los usuarios, así como del homenaje que les protagonizó nuestro querido mimo.

“Admirables todos ellos y dignos personajes en la vida diaria de la humanidad al grito de ¡grasa joven!”