En el cielo de París

Los hermanos franceses, Joseph y Étienne Montgolfier, son reconocidos como los primeros en construir un globo aerostático y realizar un viaje tripulado en él.

A partir de la afirmación de que existen gases más livianos que el aire, los hermanos Montgolfier comenzaron a experimentar ascensiones con aire caliente, y lograron elevar bolsas construidas con seda hasta 500 metros de altura. En realidad, los Montgolfier no descubrieron nada nuevo ni se trató de ningún avance científico importante. Simplemente lograron darle forma, con una técnica conocida, a un viejo anhelo del hombre: poder volar.

En 1782, comenzaron a realizar demostraciones públicas elevando objetos y superando distintas alturas. Al año siguiente, en el palacio de Versailles y ante las autoridades parisinas, llevaron a cabo otra demostración con la intención de obtener los permisos para realizar viajes con personas. En esa oportunidad, los pasajeros experimentales fueron: un pato, una oveja y un pollo. Pocos meses después, Pilâtre de Rozier y el Marquès de Arlandes se convirtieron en las primeras personas en volar en un globo aerostático. Sobre una canasta de mimbre recorrieron durante 25 minutos y 9 kilómetros los cielos de París ante miles de personas que los observaban y señalaban en la altura.


La rebelión contra las máquinas

Al sur de Perú, cerca del océano Pacífico, se encuentra uno de los paisajes arqueológicos más sorprendentes y enigmáticos del mundo. Unos pequeños surcos en la tierra se extienden, en todas direcciones, a lo largo del desierto. Al observarlos desde la tierra sólo parecen simples canales de riego.

Más de 1500 años después de que la cultura Nazca dejara impresas en el suelo las líneas, un arqueólogo norteamericano volaba por los cielos peruanos cuando descubrió que formaban enormes figuras de animales en el suelo árido. Las líneas se conservaron durante tantos años debido a que en la zona casi no llueve y el suelo es muy rico en minerales.

El significado y finalidad de las líneas es todo un misterio. Algunos creyeron que las figuras formaban un enorme calendario astronómico, por lo que también despertó interés su estudio matemático. Otra interpretación fue pensarlas como una ofrenda a los dioses, debido a su tamaño y a la imposibilidad de ser vistas desde la tierra. Para otros, las líneas están relacionadas con un homenaje de la cultura Nazca a la fertilidad de la tierra y al agua.

No faltaron las explicaciones fantásticas y mucha gente sostuvo que las líneas eran obra de seres de otro planeta por su perfección y grandeza.