Colonialismo verde

Por Carlos Miguélez / CCS

Las grandes selvas han encontrado en tres millonarios una cierta esperanza hasta ahora imposible para ecologistas y organizaciones de la sociedad civil: salvarse de la depredación humana. Con la compra de grandes extensiones boscosas, estos pioneros inician un polémico colonialismo verde.

Cada año, el planeta pierde 73,000 kilómetros cuadrados de selva, casi el equivalente al territorio de Panamá.

El cambio climático motivó al sueco Johan Eliasch a comprar en Brasil una extensión de bosque equivalente al tamaño de Austria. “Estaba harto de ver a los políticos hablar y no hacer nada”, comentaba el millonario sueco, dueño de una marca deportiva.

Su frustración la han compartido, durante varias décadas, ecologistas y organizaciones que veían aumentar la depredación en todos los rincones del planeta. Muchos grupos indigenistas y ecologistas califican de “absurdo” solucionar en los países del sur los problemas causados por el consumismo del norte. “Entiendo el argumento, pero el punto es que yo, como ciudadano, no voy a lograr que Volkswagen reduzca el nivel de emisiones de sus motores. Esta es la manera en la que puedo conseguir resultados, por ello actúo”, responde el sueco que permite a los indígenas cosechar frutos e impide que se tale o se construya en su territorio.

El otro caso son Douglas Tompkins y Kristine McDivitt, un matrimonio que ha comprado miles de hectáreas de bosque en la Patagonia. Sin embargo, hay quienes acusan a esta pareja de tener segundas intenciones: aprovechar los recursos naturales de la zona y cortar en dos Chile, ya que sus tierras se extienden desde el Pacífico hasta los Andes.

Quizá las adquisiciones privadas sean el revulsivo para que la sociedad civil tome conciencia y se una para presionar a las empresas de los países ricos y de los emergentes, para que el respeto al medioambiente esté por encima de la rentabilidad, y para pedir cuentas a los gobiernos que miran hacia otro lado cuando estas compañías les enseñan la cartera. Celebremos que en el planeta queden personas que se sienten parte de la Tierra que habitan y les da cobijo.