El origami es una práctica milenaria surgida en la cultura japonesa que puede ser definida, como el arte de doblar papeles. Se popularizó en el mundo como un entretenimiento pero en sus orígenes tenía un significado ligado a lo espiritual, para la filosofía oriental era una forma de fomentar estados de reflexión y concentración.

La técnica consiste en realizar pliegues en una hoja de papel formando figuras de animales y objetos, en todas sus dimensiones. Es un trabajo artesanal que requiere de paciencia y destreza con las manos para lograr pliegues precisos y prolijos; intentando la mayor perfección en las pequeñas esculturas de papel.

En sus orígenes las figuras representadas tenían diferentes sentidos simbólicos y se realizaban de acuerdo a acontecimientos particulares marcados en el calendario.

En España, al arte de hacer plegados con hojas de papel se lo conoce como “papiroflexia”, distinguiéndose de otras técnicas que, por ejemplo, utilizan tijeras o trabajan con más de una hoja realizando adhesiones.

En su estudio avanzado, el origami, requiere de sólidos conocimientos en geometría y matemáticas. Sin embargo, con menos esfuerzo y la memorización de algunos procedimientos básicos se pueden realizar algunas figuras simples, como grullas, ranas o flores de papel doblado.