• México del Norte •
Número Equivocado

Por: Jorge Mújica Murias

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, parece demostrar el Secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff.

Por segunda vez en seis meses, Chertoff está lanzándole a los trabajadores inmigrantes una propuesta absurda: despedirse. No en el sentido de “adiós”, sino de despedirse como trabajadores.

Es una propuesta aplicada al lugar de trabajo pero que tiene que ver con la política nacional de “deshacerse” de los inmigrantes indocumentados complicándoles la vida, para luego “invitarlos” a que se “autodeporten”. Y claro, para quien no acepte la amable invitación a autodeportarse siempre estará el Servicio de Inmigración.

Es la misma política y la misma propuesta que lanzó a finales del año pasado: si se recibe una de las llamadas cartas “No Match” y no se puede corregir el nombre o el número de Seguro Social de un trabajador habrá que despedirlo en alrededor de 90 días.

La última vez que Chertoff planteó esta política fue vetada en el noveno circuito de la Corte Federal, gracias a la rápida acción de varios sindicatos y agencias comunitarias que la desafiaron legalmente. Por desgracia, la demanda legal estaba basada en los errores técnicos de las reglas de Chertoff, como la falta de autoridad para emitir una regla que modificara la interpretación de la ley, y Homeland Security está emitiendo la “Nueva Regla” superando los detalles técnicos y reforzando la idea básica de hacer a los patrones parte del Servicio de Inmigración.

En resumen, Chertoff quiere que los patrones “sepan” que un trabajador es indocumentado si en 90 días no se puede “corregir el error” del número del Seguro y el nombre del trabajador. Como es ilegal contratar un trabajador sin papeles, habrá que despedirlo.

Chertoff justifica su “nueva nueva” regla de las cartas “No Match” echándole la culpa al Congreso. Dice Verónica Nur Valdés, vocera de Homeland Security, que “tenemos la responsabilidad de proteger nuestra nación y aplicar las leyes de inmigración. Como el Congreso no nos dio las herramientas que necesitamos, estamos usando las herramientas que tenemos”.

El argumento es evidentemente absurdo, puesto que todo el mundo ha reconocido, empezando por George Bush, que la Ley de Inmigración no sirve para nada