Uno de los e retos que enfretamos hoy día es el de aprender a desaprender. Como sociedad hemos llegado al punto en que debemos reconsiderar nuestra situación.

El planeta y la mayoría de sus criaturas está sufriendo y como una de esas criaturas tenemos que preguntarnos como hemos llegado a este momento de extensa guerra y violencia, falta de alimentos y con las vidas de tantos en las manos de unos pocos.

Cuando miro las actuales campañas políticas en EU, me pregunto qué ocurrirá después de que alguien sea elegido? Volverá la gente a observar, quejarse y sentirse impotente? Espero que no.

La gente está despertando al hecho de que el poder está en ellos y no en los que ocupan los cargos. Claro está que esto es válido si se ha estado trabajando con otros en la creación de una nueva comunidad, que se atreve a retar las reglas existentes en formas creativas e innovadoras.

En nuestra era de café y puré de papa instantáneo. la mayoría de los políticos se salen con la suya llamando a algunos ‘líderes’ a que les ayuden a reunir los grupos para sus presentaciones.

La gente está ansiosa de ir a estos eventos pero en realidad no hay trabajo de base que soporte los cambios que deben suceder durante y después del proceso de votación. Tal vez por eso necesitamos desaprender como se han hecho las cosas, ya que no están funcionando.

Cada vez que la gente enfrenta un cambio hay un muro de resistencia que se presenta en la forma de un complejo conjunto de reglas, regulaciones, leyes, etc. que les hacen sentir que no tienen poder; no se cuestiona quienes hicieron todas esas reglas y si las mismas fueron de interés y beneficio en el pasado ahora necesitamos crear un nuevo marco de referencia que nos permita a todos relacionarnos en formas diferentes.

Tenemos que desaprender como tenemos conciencia de sí mismos y de otros. Como la acumulación de ‘cosas’ nos ha dado una falsa impresión de que unos valen más que otros. Necesitamos poner a prueba todo el aprendizaje académico que se realiza en las instituciones a todos los niveles pues no está dando resultado para la mayoría. Tal vez esa sea la razón de las altas cifras de deserción, pues los jóvenes no quieren un lugar en una sociedad que perciben como yendo cuesta abajo, que además no les habla a su espíritu y aplasta su creatividad.

Cuando hablo de creatividad me refiero no solo a las expresiones de arte que juegan un papel profético en nuestra sociedad sino también al derecho de cualquier individuo de reunirse con otros y pensar en la forma de resolver asuntos. La energía está en ese reunirse para trabajar juntos, que se extiende hasta marcar una diferencia.

Cro que hay un viento fresco proveniente de muchos lugares pequeños que han estado trabajando en como cambiar la forma en que se plantan y distribuyen las cosechas. Otros están cuestionando como estamos sobrecargando la tierra para alimentar vehículos en lugar de personas.

Muchos grupos pequeños se están conectando entre sí para hacer cambios en su vida cotidiana.

Es tiempo de esperanza, de desaprender y ser valientes. La gente joven tiene una mejor oportunidad de cambiar, ya que tienen menos que desaprender. Sin embargo, todos necesitamos aprender a nadar esta nueva corriente de oportunidades sin tanta ropa encima.