Volviendo a casa

Por Tim Shenk

Tomado de ‘A Common Place”, la revista de distribución gratuita de CCM

Después de dos décadas de guerra, la gente lentamente vuelve al sureste de Sudán.

A comienzos de enero, Rafael Richard abordó una gran barcaza en el río Nilo, junto con su esposa embarazada y su cuñado. El obrero de construcción de 45 años había pasado la mitad de su vida en la pujante ciudad de Cartoum, la capital al norte de Sudán. Al terminar la guerra civil en el sur de Sudán, Richard pudo volver a la tierra donde nació y se crió.

“Es mejor para mí volver a mi tierra natal”, dijo Richard. “Tal vez allí pueda tener una mejor vida para poder hacerme cargo de mi familia”.

Durante la guerra civil que duró de 1983 a 2005, más de 4 millones de personas huyeron de sus casas en el sur de Sudán. Muchos de ellos apenas sobrevivieron como trabajadores en Cartoum o como refugiados en los países vecinos. Ahora que la guerra ha terminado la gente está regresando a su hogar en cualquier medio disponible: por autobus, barcaza, avión o incluso a pie.

Este movimiento migratorio masivo está sobrecargando hasta el límite el sur de Sudán. Años de guerra y abandono han dejado a los pueblos sureños sin agua corriente, electricidad o caminos pavimentados. No hay suficientes escuelas, pozos o clínicas para la gente que permaneció en la zona durante la guerra, y mucho menos para acoger a los recién llegados.

Sin embargo, aquellos que vuelven traen un poderoso sentimiento de esperanza y una férrea determinación de construir una nueva vida, aun sin recursos.

Richard decidió volver a casa porque en Cartoum estaba desempleado y ya no podía pagar la renta. Al momento de partir, su esposa, Catherine Matthew, tenía seis meses de embarazo.

Como no hay caminos de Cartoum a Juba, una región que atraviesa uno de los pantanos más grandes del mundo, la pareja tuvo que viajar en una barcaza por el río Nilo. Esperaron dos meses para obtener el pasaje, y finalmente abordaron la barcaza de carga junto a aproximadamente 400 sureños que volvían también a sus hogares. Aunque tenían la esperanza de llegar a Juba antes de que naciera el bebé, un día antes de llegar comenzaron los trabajos de parto. Con la ayuda de una anciana que se encontraba a bordo, Catherine dio a luz a una niña sana. Madre e hija lograron salir ilesas de la traumática experiencia. “Dios estaba ayudando a mi esposa en el alumbramiento”, dijo Richard.

El primo de Richard salió a su encuentro en Juba y su esposa tuvo un paso breve por el hospital para recuperarse. Nueve días más tarde todos ellos se estaban hospedando en la casa del primo de Richard en las afueras de Juba, viviendo en un lugar estrecho y compartiendo la exigua provisión de comida del hogar.

Ninguna de estas vicisitudes quebrantó el optimismo de Richard respecto de la nueva vida de su familia en el sur de Sudán. “Aunque no tengo dinero ni tengo un pedazo de tierra, estoy muy complacido”, dijo Richard. “Es mejor lograr algo aquí, ya que ésta es mi tierra natal”. Richard espera encontrar pronto un trabajo y alquilar una casa.

A pesar de las dificultades Juba se está expandiendo velozmente. Acción Ecuménica, una organización sudanesa, recientemente construyó con fondos de CCM tres salones de clase y dos letrinas para la escuela. CCM también proveyó fondos para tres salones para la Escuela de Educación Básica St. Josephine Bakita, y está ayudando a cavar tres pozos en el área, ya que los residentes no tienen acceso al agua.

Finalmente, para Richard y otros incontables residentes de la región el sueño de una mejor vida puede estar a su alcance.