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  • Edición impresa de Mayo 5, 2009.

 

ANKARA

infantil0509a1Antiguamente llamada Angora, es una ciudad con contrastes interesantes debido a sus distintas etapas de desarrollo. La parte más antigua es muy distinta a la zona construida y planeada más recientemente. La ciudad, es la capital de Turquía y su sede gubernamental; un centro comercial muy importante que se ubica en el centro del país. En ella existen muchas residencias y algunas industrias pequeñas; principalmente productoras de alfombras, artículos de cuero y vino. Las frutas de regiones cercanas se distribuyen y procesan en Ankara. En la parte de la ciudad nueva se pueden visitar bibliotecas, museos y tiendas. Un gran número de lugares de entretenimiento y lugares culturales extraordinarios, están a disposición de propios y extraños.

Desde la antigüedad, Ankara es referente de culturas que vivieron en ella grandes períodos. Fue muy importante para el Imperio bizantino, luego estuvo ocupada por persas, árabes, turcos selyúcidas y cruzados. En 1360 fue ocupada por los turcos otomanos y en 1923, cuando se fundó la República de Turquía, Angora se convirtió en capital. Luego, en 1930 cambio de nombre y hasta la fecha se conoce como Ankara.


PETER PAN

Wendy, Michael y John eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan. Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter. Una noche, cuando ya casi dormían, vieron una lucecita moverse por la habitación. Era Campanilla, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y el mismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanilla al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos... “Campanilla los ayudará. Basta con que les eche un poco de polvo mágico para que puedan volar.”

Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló: “Es el barco del Capitán Garfio. Tengan mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac!.”

Campanilla se sintió celosa de las atenciones que su amigo tenía para con Wendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba con Peter Pan. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su cuerpo y enseguida se recuperó del golpe.

Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y también de sus hermanitos y del propio Peter Pan. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a Wendy, a Michael y a John.

Para que Peter no pudiera rescatarlos, el Capitán Garfio decidió envenenarlo, contando para ello con la ayuda de Campanilla, quien deseaba vengarse del cariño que Peter sentía hacia Wendy. Garfio aprovechó el momento en que Peter se había dormido para verter en su vaso unas gotas de un poderosísimo veneno.

infantil0509a2 Cuando Peter Pan se despertó y se disponía a beber el agua, Campanilla, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias a los niños, Campanilla se salvó.

Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarlos, cuando de repente, oyeron una voz: “¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo!”.

Era Peter Pan que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo de evitarles a sus amigos una muerte cierta. Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se estremeciera de horror. El cocodrilo estaba allí y del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajas por el mar, puedas ver al Capitán Garfio nadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo. El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre las risas de Peter Pan y de los demás niños.

Ya era hora de volver al hogar. Peter intentó convencer a sus amigos para que se quedaran con él en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que Peter les llevó de nuevo a su casa. -”¡Quédate con nosotros!”,- pidieron los niños. -”¡Vuelvan conmigo a mi país!- les rogó Peter Pan. -No se hagan mayores nunca. Aunque crezcan, no pierdan nunca la fantasía ni la imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos.- “¡Prometido!”-, gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós.

FIN

 

 


 

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