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  • Edición impresa de Mayo 15, 2012

La columna vertebral • Vivienda, discriminación e historia

colum0417f4Hace pocos días el monumento a Martin Luther King en Washington se llenó de flores. Un grupo de residentes de la capital se reunió allí atendiendo la invitación del Departamento de Vivienda y Servicios Humanos (HUD, por sus siglas en inglés) para conmemorar al líder que 44 años después de su muerte sigue siendo determinante en la vida de miles de personas.

Al monumento, que hoy se alza en el mismo parque que alberga los monumentos a otros grandes como Thomas Jefferson o Abraham Lincoln, acudieron vecinos de la capital, activistas y líderes comunitarios, pero, y eso me sorprendió, no había una sola alma hispana.

Y es esa la razón por la que escribo esta columna. Es cierto que formamos parte de esta sociedad, es cierto que la enriquecemos con nuestra fuerza laboral y nuestra cultura y es cierto también que llevamos años luchando por la aprobación de una reforma migratoria integral que no deje por fuera a ninguno de los nuestros, para poder vivir a plenitud las ventajas de pertenecer al país que escogimos para vivir.

Pero también es cierto que muchas veces nos distraemos. Si queremos ser parte real de esta sociedad y reclamar los derechos que ello conlleva, tenemos el deber moral de conocer este país, de indagar sobre su historia y de tratar de entenderla.

No es solo cuestión de acudir a las marchas y levantar banderas. Es cuestión de educarnos un poco y de educar a nuestras familias.

Después de los años de lucha por los derechos de los trabajadores del campo que lideró uno de los líderes hispanos más grandes que ha tenido este país, muchos de los que aun se cobijan bajo su sombra ignoran hoy en día quién es Cesar Chávez. Ocurre lo mismo con Martin Luther King. Bien dicen los que saben que los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetirla.

Durante el homenaje, el secretario adjunto de vivienda e igualdad del HUD, John Trasviña, hizo un recuento para explicar por qué las acciones del activista siguen afectando vidas.

Cuando el reverendo Martín Luther King, jr., fue asesinado el 4 de abril de 1968, el presidente Lyndon Johnson usó la tragedia nacional para presionar al congreso y lograr la aprobación de la Ley de Vivienda Justa, que se convirtió en ley el 11 de abril del mismo año, explicó Trasviña.

De no ser por esta ley, hoy en día no existirían recursos de vivienda para miles de inmigrantes hispanos que hoy son víctimas de discriminación en todo el país.

Trasviña recordó que Luther King luchó por los derechos civiles de las familias y en contra de la guerra y que fue parte de la lucha de Cesar Chávez por los derechos de los trabajadores del campo.

“Pero la acción principal interrumpida y que faltaba por terminar en el momento de su muerte fue la lucha por acabar con la discriminación de vivienda en Estados Unidos”, anotó Trasviña. Ese, dijo era el principio básico, aún inalcanzado, que todos en este país tengan derecho a vivir donde quieran.

Cada año, HUD y sus agencias del Programa de Asistencia de Vivienda Justa (FHAP) reciben cerca de 10,000 denuncias de algún tipo de discriminación en la vivienda. La discriminación por raza, que por supuesto afecta a miles de hispanos, es una constante.

Usted puede pelear por sus derechos. Si quiere saber más o cree que ha sido víctima de discriminación llame al HUD al (800) 669-9777.

 


 

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