Inicio

elpuentenewspaper

  • Edición impresa de Mayo 7, 2013

Nacer en desventaja

Si el día en el que nace su hijo le comunican que tendrá que sufrir una discriminación constante, que tiene un porcentaje de posibilidades bastante alto de ser maltratado físicamente, que será minusvalorado en todos los trabajos, que los obstáculos con los que se enfrentará para conseguir lo que se proponga serán siempre muchos mayores, no lo dude, ha tenido una niña.

En 80% de los países, nacer mujer supone vivir en desventaja. De las personas que viven en extrema pobreza, 70% son mujeres. Ellas ganan entre 30% y 50% menos que los hombres; representan dos tercios de los analfabetos del planeta, y sólo poseen 10% de los recursos mundiales cuando aportan dos terceras partes de las horas de trabajo.

Si con todo esto en contra, una mujer logra destacar, su valía como persona y como profesional es superior a la de cualquier hombre en la misma situación. No se trata de discriminación positiva, sino de una clara selección natural en condiciones adversas. Arrancan la carrera en desventaja, así que si llegan a la meta es porque han demostrado un mayor tesón y valor.

En la II Guerra Mundial cuando los hombres tuvieron que irse al frente, las mujeres los reemplazaron en sus trabajos (hasta entonces vetados para ellas) y demostraron a la sociedad y a sí mismas de lo que eran capaces. A pesar de eso, la situación para ellas sigue siendo dramática en numerosos países.

No hay que olvidar que uno de los obstáculos más grandes para el desarrollo son los 600 millones de mujeres adultas que no saben leer ni escribir; por ello, el principal frente para lograr la igualdad es la educación. Una mujer educada se aleja de la posición sumisa (que facilita la asunción de la desigualdad como algo irremediable), accede a mejores trabajos, posee una mayor independencia del hombre, tiene menos hijos, se preocupan más de su salud y de la de su familia.

Con la mejora de la situación de la mujer se beneficia toda la sociedad. Si en Latinoamérica se eliminasen las desigualdades en el mercado laboral, el producto interior bruto aumentaría 5%.

Aunque los aportes de la mujer a las sociedad son innegables, todavía queda mucho por hacer para lograr la igualdad entre los géneros. Al respecto, la violencia contra las mujeres es quizá la violación de los derechos humanos más universal, silenciada e impune.

Por lo anterior, el tercero de los Objetivos del Milenio 2015 está dedicado a la promoción de la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Y es que mientras haya que diferenciar a las mujeres en la lucha por los derechos, ellas seguirán naciendo en desventaja, viviendo en la desigualdad.

 

 

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces