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  • Edición impresa de Mayo 20, 2014

Vivir sano, vivir más

Las muertes prematuras, aquellas que ocurren antes de tiempo, podrían evitarse si se adoptaran estilos de vida más sanos, que dejen de lado el consumo de sal, alcohol y tabaco.

Un estudio publicado recientemente por el Imperial College de Londres señala que son por lo menos 37 millones de muertes las que se podrían evitar de aquí al 2025 en todo el planeta si se generalizara la conciencia a este respecto.

El estudio, que hace alusión a seis importantes factores de riesgo, indica que las muertes a evitar son aquellas generadas por enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes, y las afecciones del corazón y los pulmones.

La sugerencia de los expertos es que se incrementen las políticas preventivas y se impulse el acuerdo internacional alcanzado por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas en el 2011 para atacar factores de riesgo como el tabaquismo, el consumo de sal, la obesidad y el consumo de alcohol.

Y es que enfermedades crónicas como las citadas mataron a más de 28 millones de personas en el 2010, un número que proyectado al 2025 llegará a los 39 millones, de no tomarse acción alguna.

Sólo la prevención puede hacer la diferencia; y disminuir el riesgo de morir prematuramente por una enfermedad crónica, de aquí al 2025, en un 22 por ciento para los hombres y en un 19 para las mujeres.

De acuerdo con el líder del estudio, el profesor Majir Ezzati, de la Escuela de Salud Pública del Colegio Imperial de Londres, es posible, incluso, prevenir más muertes abordando un pequeño número de factores de riesgo.

Las metas globales en vigencia incluyen una reducción del 30 por ciento en los niveles de tabaquismo, 10 por ciento en los de consumo de alcohol, y 30 por ciento en la reducción de sal en los alimentos.

Este esfuerzo permitiría evitar o atrasar, de aquí a 2015, más de 16 millones de muertes entre la población mundial de entre 30 y 70 años, y evitaría 21 millones de muertes prematuras entre los mayores de 70 años.

Los realizadores del estudio señalan enfáticamente que las metas en la reducción del tabaquismo deben ser más ambiciosas. Reducir la prevalencia del tabaquismo en un 50 por ciento de aquí al 2025 es posible usando políticas de efectividad probada.

Además del tabaquismo, la hipertensión arterial es un factor de riesgo importante para las enfermedades cardiovasculares y puede combatirse efectivamente con medicamentos, practicando ejercicio físico y reduciendo el consumo de sal.

El profesor Ezzati detalla, además, que respetar estos objetivos de vida permitiría «acentuar la caída de la mortalidad para las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades respiratorias crónicas, reducir el número de muertes por cáncer de pulmón y de estómago, e invertir la tendencia en materia de mortalidad vinculada a la diabetes».

El asunto es que los factores de riesgo son conocidos; las consecuencias de los excesos también. Mantener un control individual de los factores de riesgo es posible. Los seres humanos tenemos la facultad de decidir lo que queremos para nuestras vidas.

Podemos decidir que queremos tener una vida sana, decidir que nos importa realmente el tipo de alimentación que elegimos, decidir que el tabaco y el alcohol no son buenos aliados, o decidir que nada de eso importa y optar por marcharnos antes de tiempo. Está en nuestras manos.

 

 


 

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