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EL GATO

Un día nuestros amigos Ocelotzin (gato) y Itzcuintli (perro) decidieron visitar el bosque en donde todos los animales están libres.

Ocelotzin todavía no había desayunado pero al pasar por un arroyo ve un pececillo de color, decide comérselo como desayuno... Lo malo es que el pez es muy escurridizo...

...y por otra parte, Ocelotzin, no sabe nadar, resbala por acercarse demasiado en el borde...

Socorro! glu, glu, glu.

"allá voy", exclama itzcuintli, que había sido campeón olímpico de natación.

Y lo agarra con sus dientes, y lo lleva a la orilla.

Ah, pero Cipactli (cocodrilo) tampoco había desayunado todavía.

No obstante se da el caso providencial de que doña Jirafa

estaba viendo, y desde la orilla, alarga su largo cuello salvando a las dos presuntas víctimas de Cipactli,

"he ido demasiado lento... Me estoy haciendo viejo", exclama Cipactli al verse defraudado.

Al cabo de unos días la jirafa estaba con anginas y la pasaba mal. Enterados de ello, Ocelotzin decide devolver el favor y .... le visita con un cajón lleno de limones. "En este mundo todo se puede perdonar, menos al malagradecido", dice.

Y así, con muy pocas sesiones de ricas limonadas, la jirafa se recupera totalmente. Desde entonces, Ocelotzin, Itzcuintli y Doña jirafa fueron grandes amigos.