Me entristecen los niños que nacen hoy en día, pues tienen que aprender tanto, ya que se ha determinado que empiecen a enseñarles desde antes del pre-escolar. La edad de la inocencia ha terminado, la competencia empieza pronto y los padres sienten que deben llenarlos de tanta información como sea posible.

También los adultos se ven expuestos a una abrumadora avalancha de información. Los medios de comunicación con su continua y repetitiva información procuran que sepamos bien lo que ocurre.

Las escuelas también enfrentan el problema de tratar de cubrir tantas técnicas como sea posible e implementan programas relacionados con resolución de conflictos, conciencia sobre violencia, etc.

Dudo mucho que toda esa continua información que inunda a los niños y adultos ayude a moldear el carácter de la gente, ya que no los invita a reflexionar y ganar conocimiento.

Hay un gran abismo entre ser una persona ‘informada’ y una que tiene ‘conocimiento’.

Es la misma brecha que como país hace que enfoquemos con diversas técnicas problemas tales como la “guerra a las drogas” y la “guerra al terrorismo”; sin ir, en ningún caso, a la raíz del problema, por lo tanto la respuesta a los mismos no es reflexiva ni lleva a la transformación. Por el contrario, es un cambio cosmético que no nos permite vernos como parte del problema y por lo tanto, de la solución. El 11 de Septiembre pudo ser una oportunidad de reflexionar sobre la política externa de EU. En su lugar, se ha dado el aumento del gasto militar y el militarismo global. Los medios nos informan que EU es el mayor exportador de armas en el mundo, y el que más ha desarrollado las armas espaciales. También nos informan que es el mayor contaminador del mundo. Además, las protestas contra la globalización tanto aquí como en el extranjero no han sido escuchadas. Además de haber sido ‘informados’ acerca de los asuntos, ¿hemos aprendido algo como nación?

Los individuos llegan a un momento en que deben enfrentarse a sus valores y descartar aquello que les fue trasmitido sin conocimiento. Por ejemplo, se aprende la diferencia entre ‘desear’ y ‘necesitar’, y se aprende que la serenidad no viene de la hipnosis o de la música, sino que es posterior a la búsqueda de sí mismo y auto-confrontación. También se balancea esto con el descanso y la diversión, y no solo con hacer dinero.

Como lo dije antes, me preocupan los niños que no tendrán abuelas y padres con suficiente tiempo para pasarles las joyas del conocimiento. No hay tiempo en esta sociedad para abarcar todo lo que nos dicen que ‘necesitamos’ para vivir bien, y el tiempo que debemos gastar en obtenerlo. Por lo tanto, no hay tiempo de pasar el conocimiento a los niños. Tenemos que pagarle a otros para que los llenen de información y de vez en cuando darles un poco de “tiempo de calidad” (lo que eso signifique).

¿Cómo la forma en que vivimos afecta la forma en que EU hace sus negocios aquí y en el exterior? Les dejaré reflexionar, para que obtengan su propio conocimiento.