¡Adivina adivinador!
 
Siempre quietas,
Siempre inquietas;
durmiendo de día,
de noche despiertas.
 
Redonda como una taza,
y va conmigo a la plaza.

En el huertito

que hay en mi casa,

tengo cañitas

y calabazas.

Tengo frijoles

y jitomates

y encantadores,

verdes tomates.

Mi papacito,

que ama la tierra,

mil cosas sabe

sobre la siembra.

 

A.L. Jáuregui