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CONVOCATORIA Dado que ... 23 Millones de mexicanos, vivimos en este país y generamos una riqueza igual a la que generan todos los mexicanos que aún están al sur del Río Bravo. Parte de nuestro dinero cruza el río hacia el sur, para mantener a nuestras familias y salvarlos de la extrema pobreza. Nuestra familia compra artículos de primera necesidad, paga renta y servicios, y en cada compra y cada pago le deja impuestos al gobierno. Otra parte de nuestro dinero la enviamos a los programas 2x1 y 3x1, para mejorar nuestras comunidades de origen, y en más de una ocasión nuestro dinero termina extraviado y las obras no se llevan a cabo. Peor aún, nos cobran todos los servicios que se nos otorgan: matrículas consulares (credenciales de mexicano), actas de nacimiento, pasaportes, seguro de salud para nuestros familiares en México. Nos exigen, solamente a los mexicanos, de $200 a $400 dólares de depósito si queremos ir de vacaciones a nuestro país en nuestro propio automóvil. Invertimos en tarjetas telefó-nicas para comunicarnos con nuestros familiares, y nos hacen fraude con no pocas de ellas. Enviamos dinero a México y nos cobras cifras exorbitantes para que nuestros familiares lo reciban. Una parte más la destinamos a comprar artículos mexicanos, alimen-tos y cerveza de nuestra patria, en un afán de extrañarla menos al encon-trarnos lejos. A cambio, no recibimos nada. Desde hace casi 70 años, se levantó de parte de los mexicanos en Estados Unidos, la demanda de que nos dejen votar desde donde estemos, y apenas se ha conseguido de manera parcial: nos dejarían votar solamente por presidente, no por diputados ni senadores, ni por gobernadores o presidentes municipales, y aún no está claro para cuándo se ejercería ese derecho al voto. Millones de nosotros somos indocumentados. Necesitamos pape-les en la tierra donde dejamos nuestro sudor, en la que producimos, en la que servimos a los clientes de los restaurantes, donde limpiamos las oficinas, donde pescamos, donde sembramos y cosechamos, donde nos quemamos produciendo el plástico y el acero, donde subimos a los andamios inseguros por salarios de miseria. Necesitamos las licencias de manejo para ir y regresar del trabajo; los números del Seguro Social para juntar para una pensión, para hacernos de crédito, para ganar mejor y poder mandar más a nuestras familias; la residencia para que nuestros hijos puedan ir a la escuela sin problemas, para que puedan recibir becas y acudir a las univer-sidades. Pero el gobierno de México está más interesado en que nos admitan por temporadas de seis meses, para no tenernos muriéndonos de hambre en nuestro país. Se hacen negocia-ciones secretas, de las que no se informa nada, a las que no nos invitan. Todavía no nos han pre-guntado qué queremos que se negocie, qué esta-mos dispuestos a acep-tar, qué necesitmos para vivir mejor en este país y, por lo tanto, para que nuestros familiares en México vivan un poco mejor. FIRMAS:
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