El abrazo

Cuando te abrazo, asáltame la idea
de ser hiedra que oprime a una escultura:
más, ola azul ciñendo la hermosura
de la triunfante Venus Citerea.
 
Más, ser circulo de oro que rodea
de un soberbio brillante la luz pura;
más, ser trozo de sombra en que fulgura
un lucero que vivo nacarea.
 
Más, ser del sol engarce peregrino;
más, ser paño de cáliz argentino;
más, ser sagrario de busto terso.
Más, ser de un alma el amoroso lazo;
y más, ser Dios cogiendo en un brazo
la redondez sin fin del Universo.

Salvador Rueda

 

Quisiera Ser

Quisiera ser convexo
para tu mano cóncava,
y como un tronco hueco
para acogerte en mi regazo
y darte sombra y sueño.
Suave y horizontal e interminable
para la huella alterna y presurosa
de tu pie izquierdo
y de tu pie derecho.
La de todas las formas
como agua, siempre a gusto, en cualquier vaso,
siempre abrazándote por dentro.
Y también como vaso
para abrazar por fuera al mismo tiempo.
Como el agua hecha vaso
tu confín - dentro y fuera - siempre exacto.
 

Gerardo Diego