Dirigentes indios de Latinoamérica llaman a preparar la “toma del poder político”

Por: Rosa Rojas

En el documento final de las Jornadas latinoamericanas del movimiento indígena, resistencia y proyecto alternativo, se plantean: la necesidad de construir espacios de poder y autogobierno indígena, consolidar sistemas de administración de justicia y funciones públicas autónomas ­educación, salud, seguridad­, así como sistemas de deliberación (parlamento indígena), combinando “de manera flexible distintas formas de lucha, legales y extralegales”.

Al acto, organizado por las universidades Nacional Autónoma de México, Autónoma Metropolitana, Autónoma de Puebla y de la Ciudad de México, asistieron dirigentes indígenas y especialistas de Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, Guatemala, Colombia y México. El documento citado presenta, “como material para seguir la reflexión”, un resumen de los asuntos discutidos del 28 al 30 de mayo.

Los participantes señalaron que se requiere “levantar un internacionalismo indígena”, con el objetivo de permitir intercambios de conocimientos, experiencias de lucha y, si es posible, “emprender acciones conjuntas en todo el continente”.

Enfatizaron la necesidad de establecer alianzas con otros movimientos, tanto para lograr el reconocimiento de sus derechos en aquellos lugares donde el movimiento indígena no es mayoritario, como para “establecer rutas de acceso al poder político con base en un amplio frente contra hegemónico de fuerzas subalternas”.

Se advirtió que la división y a veces la confrontación interna, son parte de las debilidades de los movimientos indígenas. Algunos de los participantes señalaron la necesidad de preparar la “toma” del poder político, entendido éste como “una revolucionarización de las estructuras de gobierno adecuadas a nuevas prácticas de entender la política y de recuperar la gestión de lo público por la propia sociedad”.

Sin embargo, se agrega, “el problema de la toma del poder no depende únicamente de la fuerza que cada movimiento indígena tenga en cada país, pues hay movimientos, como el zapatista en México, que no comparten este planteamiento”.

Se indicó que el proceso de reconocimiento en instancias internacionales ha mostrado limitaciones, “tanto en relación con el contenido que aceptan los estados como en cuanto a sus posibilidades de ejercicio, además el ordenamiento jurídico internacional, tras la guerra en Irak, está herido de muerte”.

Se afirmó que los movimientos indígenas son fundamentales en la resistencia latinoamericana contra el sistema neoliberal, convirtiéndose en fuerzas imprescindibles para transformar “las injustas relaciones económicas y las excluyentes relaciones políticas que agobian a los pueblos latinoamericanos”.