Bienvenido en la sierra

Ahora visitamos el municipio de Bienvenido Hermenegildo de Galeana, en el estado de Puebla. Se encuentra a tres horas al norte de Zacatlán, en la cuna de la sierra. Es uno de esos lugares paradisiácos, habitados por gente linda de ascendencia totonaca, que entre la vegetación exhuberante y el calor húmedo, mantiene su atuendo, costrumbres y tradiciones. Bienvenido es cabecera municipal, y en los días de plaza viene gente de las comunidades aledañas. Se respira en el ambiente alegría y abundancia.

Nos aden-tramos dos horas a pie entre la sierra, entre flores silvestres y el sonido de las chicharras. Finalmente llegamos; se trata de Tampatapo, una comunidad pequeña, alejada del ruido de coches o autobuses, donde se bebe el agua del río y al atardecer no hay más luz que la de veladoras caseras. La gente es cálida, risueña y siempre dispuesta a enseñar. Nos enseñaron algunas palabras en totonaco, como chuchut, agua; y chu, tortilla. Los dejamos al medio día, entre despedidas y consejos de como retornar a Bienvenido.

Tomamos el camino por La Pila, un empedrado que en tiempos de lluvia se convierte en rio. En ocaciones parecía estar poblado de mariposas, en otras, había estanques de agua cristalina donde se veían peces y algas viviendo en armonía. En el camino conocimos una hierba, le dicen quelite agrio, que al comerla quita la sed y el cansancio. Nos rebasaban señores y señoras campesinas, que después de un día pesado de trabajo llevaban su paso ligero a casa.

Había llegado el tiempo de regresar a casa, así que después del último café de olla encaminamos con una dotación de plátanos recién cortados, chile piquín y tamalitos de frijol. Con el recuerdo fijo de las estrellas muy cecanas y la calidez de la gente en su trato, despedimos este viaje, añorando pronto regresar.