Resonaron las voces de los jamás escuchados

María José Atiénzar • Periodista CSC

“Los gobiernos y los grupos armados han lanzado una guerra contra los valores mundiales, destruyendo los derechos humanos de los ciudadanos corrientes”, declara Amnistía Internacional (A.I) al presentar su Informe 2004. Resonaron las voces de los jamás escuchados, en el que se analiza la situación de los derechos humanos en 155 países a lo largo de 2003.

Durante el pasado año, la ONU se enfrentó a una crisis de legitimidad y credibilidad a causa de la guerra que Estados Unidos emprendió contra Irak.

En nombre de la “guerra contra el terror” las normas internacionales sobre derechos humanos se siguen infringiendo. Esto repercute en millares de mujeres y hombres que sufren detenciones ilegítimas, juicios injustos y torturas, a menudo sin más motivo que su origen étnico o credo religioso.

Según Amnistía Internacional la violencia de los grupos armados y el número cada vez mayor de violaciones que cometen los gobiernos han dado como resultado el ataque contra los derechos humanos más sostenido del último medio siglo. En el informe, se condena enérgicamente los atentados cometidos el 11 de marzo en Madrid y el ataque contra el edificio de las Naciones Unidas en Irak de agosto de 2003, en el que murió el alto comisionado de la ONU, Sergio Vieira de Mello.

“El programa mundial de seguridad que promueve el gobierno de Estados Unidos carece de visión y de principios. Violar los derechos en el propio país, cerrar los ojos ante los abusos que se cometen en el exterior y utilizar la fuerza militar preventiva donde y cuando se le antoja ha causado daños a la justicia y a la libertad, y ha convertido el mundo en un lugar más peligroso”, manifestó Irene Khan, secretaria general de A.I. En el informe se detallan homicidios ilegítimos de civiles cometidos por tropas de la coalición y grupos armados en Irak. Las denuncias de tortura y malos tratos ponen de relieve la vulnerabilidad de cientos de presos.

“Siguen sin abordarse las auténticas armas de destrucción masiva: la injusticia y la impunidad, la pobreza, la discriminación y el racismo, el comercio incontrolado de armas ligeras, la violencia contra las mujeres y los abusos de menores”, declaró A.I.

Hay signos inequívocos de un movimiento por la justicia mundial: los millones de ciudadanos que tomaron las calles en todo el mundo en solidaridad con el pueblo iraquí, los españoles que se manifestaron en nombre de la humanidad tras los atentados de Madrid, o los ciudadanos del mundo que se reunieron en el Foro Social Mundial en Brasil.

En el ámbito mundial, y pese a la cruzada iniciada por Estados Unidos para menoscabar la justicia internacional y garantizar la inmunidad para sus ciudadanos en todo el planeta, la Corte Penal Internacional ha comenzado su trabajo y ha nombrado a su fiscal.

“Los derechos humanos ofrecen una visión poderosa y convincente de un mundo mejor y más justo, así como un plan concreto para llegar hasta él. Estos valores mundiales de justicia son el camino más eficaz hacia la seguridad y la paz”, concluyó Irene Khan.