Los niños: Víctimas Silenciosas de la Violencia Doméstica

Por: Karen V. Viveros ­ La Casa of Goshen

Millones de niños ven, oyen y sienten la violencia doméstica. Muchas veces no están físicamente presentes pero saben que la violencia existe.

Los niños que viven en hogares violentos a menudo son las víctimas olvidadas de la violencia familiar, pues esta puede ser escondida a los amigos, familiares, profesores y otros, pero los niños de padres que usan violencia saben lo que está pasando.

En hogares donde ocurre violencia física o emocional, el niño vive en un ambiente poco saludable y esto le asusta y hasta puede ser devastador. Los niños que viven en estos hogares no pueden ser niños completamente en todo el sentido de la palabra. Estos niños tratan de proteger a sus padres o hermanitos más pequeños. Ellos se preocupan de que a lo mejor ellos son un problema más o una carga más para su familia y temen por su propia seguridad, además de todo esto, deben mantener el “secreto de la familia”.

¿Cómo reaccionan los niños ante la violencia doméstica?

* Sentimiento de culpa, intensa tristeza, enojo, miedo, inseguridad y autoculpa. El niño puede pensar que si él fuese un buen niño/a su papá no pelearía con su mamá.

* Ansiedad constante. Experimenta ansiedad aún en los momentos en que se vive una paz momentánea en el hogar, pues está a la espera de cuando surgirá el nuevo incidente. Esta ansiedad puede manifestarse comiéndose las uñas, sintiendo miedo de separarse de la madre.

* Confusión. Los niños van a sentir amor y odio a la misma vez por el abusador. Quizás podrán sentir coraje o resentimiento por su madre por no protegerse a sí misma y a ellos del abuso, al mismo tiempo sienten que ella necesita ser protegida por ellos. La confusión de sentimientos es muy difícil para un niño.

* Miedo de abandono. Muchas veces los niños han sido removidos del lado de uno de sus padres como resultado de la violencia doméstica, esto hace que sientan miedo de perder el otro. El niño no va a querer separarse de su madre en ningún momento.

* Miedo de daño físico a ellos mismos. Un alto porcentaje de niños testigos de violencia son abusados también, creando así el temor a que el abusador los encuentre o de que en un futuro se vengue.

* Estos niños también sufren una necesidad excesiva de atención adulta. Se sienten avergonzados, muchas veces son solitarios o aislados, y sufren tensiones las cuales se puede manifestar de diferentes maneras como comiéndose las uñas, orinándose en la cama, insomnio, asma, dolores de cabeza, malestares abdominales, comiendo en exceso o no comiendo y teniendo comportamientos indebidos.

* Generalmente tienen un riesgo mayor hacia el uso de drogas y alcohol, delincuencia , abandono de la casa y comportamientos sexuales.

Recordemos que los niños aprenden lo que viven y muchos niños aprenden que la violencia (pelear, dar, agredir brutalmente), es la manera de resolver los problemas. Es muy probable que estos niños presenten problemas de disciplina y mal comportamiento en la escuela y el hogar.

El tipo de relaciones familiares observado durante la infancia puede ser aceptado como “lo normal”.

Tenemos la obligación como padres de hacer que nuestros hijos vivan en un lugar donde la violencia no exista, donde nuestros hijos se encuentren seguros, donde el amor, el respeto y la paz sean la base de la nueva generación.