La guerra está perdida

José Carlos García Fajardo • Profesor de Pensamiento Político y Social (UCM) • Director del CCS

“Muchos generales estadounidenses admiten lo que ya es una evidencia para los estados mayores de las grandes potencias: en Irak, la guerra está perdida”, así describe la situación Ignacio Ramonet.

El director de Le monde diplomatique sostiene que Irak no es Vietnam, pero se ha vuelto una pesadilla. La gran batalla de la opinión pública, tras el descubrimiento de las fotografías del horror, acabará en desastre tanto en el frente militar como en el frente mediático.

Collin Powell, secretario de Defensa, y Paul Bremer, procónsul estadounidense en Irak, ya plantean una retirada de las tropas norteamericanas, al igual que hizo el Gobierno español con sus tropas.

Los soldados de EEUU se dedican a protegerse de los ataques de los resistentes, que se han vuelto todavía más agresivos desde el descubrimiento de las fotografías.

Las cifras son claras, señala Ramonet, 10 ataques contra los soldados de EEUU en julio del 2003, 20 en enero del 2004, y 45 en la actualidad. Una media de 15 norteamericanos abatidos por semana. El 18 de mayo, el número de estadounidenses muertos ascendía a 785. Sin contar los ataques contra las tropas británicas (58 muertos), las italianas (20 muertos). En total, las fuerzas de la coalición han sufrido 906 bajas y 4.327 heridos. Una auténtica pesadilla.

Sin mandato de la ONU, las fuerzas de ocupación cuentan con unos 155.000 hombres procedentes de 34 países, entre los que no hay ningún Estado árabe o musulmán. Es bueno recordar que los policías que mantienen el orden en la ciudad de Nueva York son 40.000, mientras que de 138.000 soldados norteamericanos que ocupan Irak sólo 56.000 son verdaderos combatientes. El resto son mercenarios escogidos sin criterio alguno.

Afirma el director de Le Monde Diplomatique que EEUU no dispone de fuerzas suficientes para ganar esta guerra. Aunque sobre el terreno las fuerzas norteamericanas obtengan algunas victorias tácticas, debido a la desmesura de su poder militar, en el plano estratégico están perdiendo.

Para colmo, el hombre clave de EU en Irak, Chalabi, era un conocido prófugo de la justicia en Jordania por sus estafas. Él fue quien falseó las “pruebas” sobre armas químicas, biológicas y atómicas que decía poseer el régimen de Sadam, de acuerdo con los deseos del Pentágono. El equipo que gobierna EU había decidido, dos años atrás, apoderarse de Irak, de sus pozos de petróleo y del control de la zona estratégica que aspira a dominar el Gobierno de Sharon con el mito del Gran Israel. Que no es otro que el Plan sobre el Gran Oriente Medio camuflado.

Como presidente interino de Irak, EU ha elegido a un jefe tribal de religión sunita cuyo pueblo, de tres millones de personas, se extiende por tierras de Siria, Irak y Jordania. Este es el drama de una zona repartida a cartabón y a plomada según los intereses de las potencias occidentales, a la caída del Imperio Otomano. Y el hombre designado como primer ministro de esta pantomima es un conocido y viejo colaborador de la CIA.

El desastre está servido salvo que los electores americanos decidan en noviembre liberar al mundo de esta bomba de relojería. Mientras tanto, Bush celebra en Normandía la “liberación” del totalitarismo nazi equiparándola a la pretendida liberación del mundo de las garras del terrorismo.