Ha llegado el momento de las graduaciones. Los padres y estudiantes ven sus sueños cumplidos . Los jóvenes han hecho un buen trabajo y ahora se sienten listos para lograrlo todo. Tal vez se sienten poderosos y llenos de conocimientos que pueden usar. Sin embargo, las nuevas generaciones esperan un cambio real y nuevas oportunidades para sus jóvenes vidas y aunque les gusta la comodidad, ellos cuestionan la forma en que los de mayor edad piensan y viven.

Tal vez esa es una de las razones por las cuales tantos jóvenes no participan en las iglesias, los grupos cívicos o cualquier otra cosa organizada por las reglas comunes.

Ahora que aparece la violencia en cualquier lugar y momento, parecemos tener miedo de enfrentar los problemas y en lugar de eso, escogemos remendar las cosas, olvidarnos de los malos tiempos y creer que nada grave está ocurriendo.

Los adultos tratan de sonreír ante las situaciones, mirar para otro lado y fijarse solo en lo suyo. La gente joven, cuestiona la realidad y no está satisfecha con las respuestas estandarizadas.

Tendemos a acomodarnos a las situaciones, porque pensamos que el problema es muy complejo y no podemos cambiarlo para hacer una diferencia? O pensamos en cosas agradables y esperamos a que las cosas cambien por sí solas? Es así como dejamos de participar en los eventos cívicos locales? Estamos muy ocupados haciendo dinero y persiguiendo nuestros propios intereses y por eso no tenemos tiempo para citas, reuniones o compromisos necesarios para actuar?

Ya no nos importa?

Tengo buenas noticias para las generaciones más jóvenes; bajo esa aparente calma hay mucho movimiento. La pequeña ciudad en la que vivo, es un ejemplo de esto. Gentes de todo origen se han reunido para cuestionar la realidad que les rodea y como afectarla. No todos están de acuerdo en las soluciones , o como lograr los cambios, pero están tratando.

La distancia, indiferencia y falta de comunicación han estado creando un vacío que está siendo salvado con nuevas reuniones y compromisos.

Cuando miramos a los problemas como retos, la búsqueda y creatividad se desatan y aunque los medios regulares llevan noticias sombrías que no podemos ignorar, la Buena noticia es que en los Estados Unidos y en el exterior, las semillas de vida y esperanza siguen apareciendo como una nueva primavera que los peores inviernos no han podido borrar.

Un día, muchos de esos puntos de esperanza, se reconocerán entre sí y podrán trabajar juntos en muchas causas. Por ahora, podemos respetar, apoyar y animar cada esfuerzo. Podemos aplaudir cada familia e individuo que conjuntamente con maestros y centros educacionales trabajaron duro para el triunfo de los graduados. También es su victoria. Cada familia o individuo que haya logrado sus metas constituye otra razón para estar felices. Al caer en cuenta de la abundancia de lo bueno, reunamos fuerzas y gratitud para enfrentar los retos que nos esperan y buscar profundo las causas y las respuestas.