Cuba: la Isla de los milagros

Salim Lamrani

Gracias a las relaciones entre Cuba y Venezuela en ocasiones se logran milagros, y numerosas personas pueden certificarlo. Desde junio de 2004, 20,000 ciudadanos venezolanos que habían perdido la vista pudieron volver a ver la luz gracias a los prodigios de la Revolución cubana y a su incomparable sistema de salud.

Evidentemente, la prensa internacional silenció las hazañas médicas realizadas por los especialistas cubanos, por estar demasiado atareada en el tema ahora ideológico de las “violaciones de derechos humanos”.

Cuba ha previsto extender este servicio al resto de las naciones de América Latina donde cerca de 4 millones de indigentes sufren de enfermedades oculares. Para fines del año 2005, cerca de 100,000 latinoamericanos afectados disfrutarán de la experiencia de los 600 oftalmólogos cirujanos que tiene la Isla del Caribe. Ningún otro país del mundo ha lanzado un programa humanitario de tal importancia para atenuar las desgracias que asolan al hemisferio americano.

Allende los 100,000 enfermos extranjeros curados cada año en Cuba, el gobierno de La Habana acoge actualmente a más de 76,000 estudiantes procedentes de países pobres, les ofrece una formación universitaria gratuita de alto nivel y asume todos los gastos. Cerca de 6,000 nuevos estudiantes extranjeros serán acogidos el próximo año. La Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana es una de las más famosas del continente.

Durante un encuentro en La Habana sobre la lucha contra el sida en marzo de 2005, las Naciones Unidas y la Universidad de Harvard tuvieron palabras elogiosas para con el sistema de salud cubano. El modelo cubano de prevención y tratamiento del VIH es considerado como uno de los más eficaces por los especialistas del PNUD, de la Escuela de medicina de Harvard y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), señaló mediante su representante en Cuba, la señora Lea Guido, que la Isla es un modelo para los países en vía de desarrollo en cuanto al cuidado de las madres y de los niños.

El doctor David R. Buckley, inspector de la OMS también admitió haber quedado sorprendido agradablemente por el alto nivel científico y tecnológico de la industria farmacéutica cubana.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) recompensó la excelencia cubana en materia científica otorgándole la Medalla de Oro por la invención de la vacuna contra la bacteria Haemophilus influenzae tipo B, primera del mundo creada a partir de antígenos sintéticos. Este germen provoca cada año medio millón de fallecimientos entre los niños de menos de cinco años en el mundo. Es la sexta vez en que la OMPI entrega un reconocimiento a Cuba, hecho excepcional para una nación del Tercer Mundo.

Incluso Costa Rica, considerado como el modelo social neoliberal de los países en vía de desarrollo, recurrió a los profesionales cubanos.

Ninguna nación del mundo incluidos los países desarrollados han aportado tanta ayuda humana como la brindada por el gobierno del señor Fidel Castro a las regiones pobres del Tercer Mundo.

Por su parte, la televisión peruana calificó a Cuba como “la isla de la salud”.

Cuba es el único país del mundo que permite a los trabajadores de los sectores en reestructuración, como es el caso de la industria azucarera, formarse en la universidad y seguir recibiendo íntegro su salario.

Los países desarrollados, en busca de jugosas ganancias, saquean las riquezas del Tercer Mundo, secuestran a sus cerebros, y apoyan a las élites que defienden sus intereses. Al tiempo, llevan la indecencia hasta dar lecciones de democracia a los pueblos que se niegan a doblegarse. Cuba, por su parte, prefiere dar la mano a los necesitados, y seguir su camino hacia la construcción de una sociedad más justa.