Confieso que no se para donde voy. En este nuevo proceso en la comunidad donde vivo, hay personas que ya tienen respuestas a los problemas que existen.

Yo no tengo respuestas, pero creo que soy capaz de trabajar con otros que también están buscando formas diferentes de enfocar los asuntos.

Hay varias maneras de mirar los problemas. Una de ellas es la de buscar ‘arreglarlo’ y entre más rápido, mejor. Esta es una forma rápida y aunque necesaria no es suficiente, no trata de llegar a un conocimiento mayor que pueda traer respuestas más efectivas y holísticas a los retos.

La otra forma toma más tiempo, y no tiene respuestas garantizadas; sin embargo, es el camino para una experiencia de mayor crecimiento. La búsqueda de respuestas también crea la oportunidad para el desarrollo personal y espiritual. Allí hay cabida para la colaboración y el respeto mutuo en lugar de tratar de sobrepasar a otros con conocimiento verdadero o aparente.

Parece que las formas tradicionales de comunicarnos están dejando de lado al público en general.

El tratar de encontrar terreno en común es una jornada nueva, ya que en alguna parte del camino hemos perdido la habilidad de prestar atención al escuchar a otros, sin planear simultáneamente como responderles.

Hoy quiero compartirles esta nueva experiencia, que aunque debe ser conocida de los indígenas de muchas tierras, ya no se usa pues la forma ‘lógica’ de pensar asume que son formas primitivas de pensamiento.

Después de un problema relacionado con las pandillas en nuestra ciudad, varias personas asistieron a una reunión. No había respuestas en esa reunión. No había agenda, y tomó algo de tiempo ajustarse a esa idea. Usualmente se asiste a reuniones donde los organizadores ya han establecido las meta y los pasos para llegar a ellas. En este caso, el objetivo era comenzar un diálogo acerca de los asuntos sin preconceptos anteriores.

Fue emocionante poder escuchar a las personas y ver su buena voluntad de explorar nuevas situaciones.

Hoy en día enfrentamos la falla de los métodos tradicionales de comunicación, aprendizaje y enseñanza. Estamos llamados a crear nuevas formas de relacionarnos entre sí. Formas que no nos encajonen en el racismo, clasismo, nacionalismo y otras clasificaciones y estereotipos que no dejan que nos lleguemos unos a otros simplemente como seres humanos.

Esta es una lección que la raza humana pudo aprender fugazmente al enfrentar una tragedia tal como el 9/11 o un Tsunami. Es allí cuando dejamos todo atrás y lo único verdadero es poder ayudar y llegar al otro.

La paz es algo que construimos entre todos, pero que tenemos que enfrentar con valentía y recursividad. Creer en una paz rápida, es pensar que podemos gozar de una ‘paz boba’.

No me averguenza decir que no se cual es el siguiente paso en este proceso. Creo que es un gran paso sentirse vulnerable y estar listo a caminar con otros. Yo se que no estoy sola. Hay millones de personas en todas partes del mundo que están cuestionando el presente y miran al futuro con esperanza.