Las guerras, principal causa del hambre en el mundo

Por Iván Trenado

Los conflictos armados son la principal causa de que exista hambre en el mundo. Más de 850 millones de personas sufren sus efectos en la actualidad. No es el único motivo. También lo son el sida, el cambio climático y los desastres naturales. Así lo expresa el último informe de la FAO.

En 1996, la cumbre de la Alimentación de la ONU anunció su compromiso de reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre en el planeta. Este objetivo se debería conseguir en el año 2015. Sin embargo, el informe de la FAO advierte que “es casi seguro” que no podrá convertirse en realidad. Aunque sí se muestra optimista para cumplir el primer Objetivo del Milenio, acordado en el año 2000, por el que las Naciones Unidas se comprometían a reducir el número de personas que padecen hambre y pobreza en el mundo, a excepción de la región del África Subsahariana.

Las guerras representan la mayor amenaza para la seguridad alimentaria y el progreso económico a largo plazo. Estos conflictos fueron la principal causa de más del 35 % de las emergencias alimentarias ocurridas entre los años 1992 y 2003 frente al 15 % del período comprendido entre 1986 y 1991. La paz se presenta como condición básica para reducir el hambre. Los miembros de la FAO han solicitado a los Gobiernos que conviertan la paz en el objetivo preferente, ya que estimula las inversiones y permite el desarrollo económico y social.

Los desastres naturales son otra de las causas que impiden la reducción del hambre en el mundo. Las perdidas económicas relacionadas con ellas se quintuplicaron en los años noventa.

El brote de langosta del desierto en el África occidental y el tsunami han afectado las condiciones de vida de más de cinco millones de personas. Además, en Haití, la FAO sigue suministrando ayuda alimentaria debido a la sequía que también azota al país más pobre de América.

Otro factor que incide en el hambre mundial es el sida, que causa muertes, debilita a trabajadores sanos y reduce la mano de obra en general. Asimismo, influye en el desarrollo económico de los países y extiende la pobreza.

El hambre es cada día más una consecuencia de la conjunción de factores humanos y naturales. Ante los naturales poco pueden hacer los Gobiernos, pero sí para evitar los humanos. Un ejemplo es la “Declaración de Douala”. Las autoridades locales de Camerún se han comprometido a unir sus fuerzas para combatir el hambre. En este acuerdo destaca la creación de empleo para los jóvenes en áreas rurales, necesaria para combatir la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria y frenar el éxodo rural. Si el resultado es positivo, la FAO extenderá estas experiencias por otros países del mundo.