La liberación de los pobres

Por Ana Muñoz /CCS

“Hay que escuchar el grito del oprimido, por la vida y la justicia”, manifiesta Leonardo Böff. Mecanismos de explotación económica son sustentados por medidas políticas que crean desigualdades, así los pobres son más pobres y los beneficios de los ricos no paran de crecer. “El mundo tiene conocimientos, recursos y tecnologías para erradicar la extrema pobreza”, denuncia el administrador del PNUD, Kernal Davis. Aun así, el 40% de la población más pobre, sólo recibe un 5% de los ingresos mundiales. En Brasil el 10% más pobre, es más pobre, que los más pobres de Vietnam.

“Más de 20.000 personas murieron ayer de hambre”, podría ser la cabecera de los noticiarios de todo el mundo cada día. Miles de millones de personas viven con menos de un dólar al día, más de 1.200 millones no tienen acceso al agua potable, 120 millones de niños crecen sin educación y 8.000 mueren cada día de malaria… Esto va en contra del derecho fundamental de vivir dignamente, de ahí la importancia del plan de la ONU para erradicar la pobreza: Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO, plantea que la “pobreza material de tantos seres humanos es consecuencia de la pobreza espiritual de los más prósperos”. Para Leonardo Boff, el primer paso es evitar que se muera de hambre o enfermedades. Solucionado esto, habría que pensar en educación, infraestructuras, justicia social y medioambiente.

Un comercio internacional más justo, también ayudaría a la lucha. Estados Unidos, UE y Japón se reparten la tarta mundial e imponen sus condiciones a través la Organización Mundial del Comercio (OMC) o el Banco Mundial (BM). Los países ricos manejan los precios y productos, empobreciendo cada vez mas a los países del Sur.

No obstante, la liberalización de los pobres no significa un empobrecimiento general. Hay suficientes recursos para todos, el problema es la distribución. Hoy, por ejemplo, se pueden destinar más de 43.000 kilómetros cúbicos de agua potable al consumo, sin embargo, tan sólo se consumen 6.000 y el 60% es consumido por nueve países.

Böff sugiere que la “pobreza tiene muchos rostros”. Mujeres, indígenas, personas de religiones, culturas y etnias diferentes son víctimas de desigualdades. El 70% de las mujeres viven en condiciones de pobreza. Según el profesor Fajardo, presidente de la ONG Solidarios, existen tres clases de pobres: los que no tienen que comer, los que no saben que son pobres y los que ni siquiera saben que son hombres.